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jueves, 30 de junio de 2016

En Madrid, el PP, ha ganado en 170 de los 179 municipios y el PSOE dice que son con corruptos.

Siempre hay una comunidad en la que el PSOE incide más que en otras con su farsa corrupción. Esta pasadas elecciones le ha tocado el gordo a Madrid y la comunidad valenciana. No hubo día que no estuviese infestado por grabaciones escandalosas, personajes pringados en negocios turbios, complicidades entre empresarios y corporaciones municipales y un largo etcétera que llenó cientos de programas de televisión y miles de páginas impresas. Sin embargo, llegaron las elecciones del 26 de junio, el pueblo valenciano olvidó y proclamó ganador al Partido Popular, por encima de Compromís, que era todavía la novedad, representaba la exigencia ética y estaba inmaculado por su falta de poder político anterior.
Galicia ha sido otra de las comunidades asediadas por los socialistas. Las investigaciones descubrieron una corrupción transversal, con políticos locales del PP y del PSdeG implicados en los mismos casos. Y fueron especialmente notables en el Partido Socialista, que se quedó huérfano de líderes y sin candidato a la presidencia de la Xunta. Nadie se podía imaginar un peor escenario electoral. Sin embargo, en lo que afecta al PP, el voto fue claramente suyo, le renovó la confianza y anunció que el señor Núñez Feijoo puede renovar su mayoría absoluta. En lo que afecta al Partido Socialista, el prodigio ha sido relativamente mayor. Humillado y con presencia habitual en los juzgados, consiguió el sorpasso, volvió a ser la segunda fuerza regional y dejó a las Mareas en tercer lugar.
En Madrid hubo de todo. Hubo la Gürtel, que salpicó a las estructuras regionales, locales y alguna estatal del PP. Siguió la Púnica, que contaminó lo que Gürtel había dejado sin mancha. Hubo los pagos en negro de la reforma de la sede, los episodios de los ordenadores, los millones de Bárcenas. ¿Y qué ocurrió? Que la Comunidad de Madrid tiene 179 municipios y el PP ganó en 170, que se dice pronto; que en la capital la barrida del PP fue tal, que Esperanza Aguirre insinuó que Manuela Carmena tendría que dimitir. Y así, en el conjunto del país. Solo el PSOE perdió en Andalucía, donde hubo corrupción hasta institucionalizada, dos expresidentes estaban procesados y aun así ganó en tres provincias. Pero el resumen es: todos los partidos se habían conjurado para definir al PP como «el partido de la corrupción», y el mapa de España amaneció el día 27 teñido de azul PP.
Y ante ello, la pregunta eterna: ¿es que la corrupción sale gratis? En algunas regiones, sin duda. En el conjunto de España, quizá sea el motivo por el que se le retira a Rajoy la mayoría absoluta; pero la impresión es doble: o no hay un partido mejor, o la sociedad sigue perdonando los latrocinios. No sé qué dictamen es más deprimente. No sé qué diagnóstico es peor.
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