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jueves, 16 de junio de 2016

Brexit es una palabrota con acento inglés. Su traducción al español de Venezuela sería Podemos.

Brexit es un palabro formado por British y Exit. Identifica la postura de aquellos ciudadanos británicos partidarios de que su país abandone la Unión Europea. Explico esto por un cierto resquemor pedagógico. En los últimos días la posibilidad del Brexit ha provocado pérdidas en la Bolsa de más de 37.000 millones de euros. Pero tengo dudas de que al menos cuatro españoles estén al corriente. La prueba es que ninguno de los cuatro mencionó el asunto en el debate electoral del lunes. De lo que hablaron fue del sms que el presidente del Gobierno, incauto pero no cómplice, le dirigió hace cien mil portadas de periódicos a un corrupto. Y de si el candidato Rivera había pagado o cobrado en negro de joven, cuando empezaba a leer los periódicos por las noticias de waterpolo. La indiferencia de los candidatos -y lo que es peor: la de los tres periodistas que condujeron el debate-, resulta más lacerante si se piensa que el resultado del referéndum británico puede afectar a las elecciones españolas. En el Brexit no se evalúa el estado de la melancolía imperial ni otras poesías victorianas, sino la potencia de la farsa populista. Y el estado de la frivolidad dominante. Hace décadas la opinión pública decía: "¡No queremos aventuras!". Ahora se pirra por ellas. A falta de guerras y con el estómago bien macerado, la opinión necesita emociones, como esos burgueses que contratan fines de semana para jugar a los soldaditos.
El triunfo del Brexit sería el triunfo del partido Podemos, como lo habría sido el de Hofer en Austria o puede serlo el de Trump en América. E Iglesias -por mucha cercanía ideológica con ese Corbyn que, arrastrando los pies, al fin se ha decidido a dar algún mitin pro europeo- proclamaría: "Yo ya lo dije: la vieja Europa ha fracasado".
No haré previsiones sobre el referéndum del 23, porque sólo soy especialista en deseos. Pero debe subrayarse el éxito adelantado del eutanásico Exit. La pregunta ya no es: "¿Debe continuar siendo el Reino Unido miembro de la Unión Europea o debe dejar la Unión Europea?". Se votará Brexit, sí o no. Bien lo saben los que a rebufo trataron de popularizar el Bremain (Quedarse) y hoy padecen la irrevocable sentencia del buscador: Brexit da 65 millones de googles (UK) y Bremain apenas sobrepasa los 343.000. Como tantas otras veces la frivolidad y la ignorancia fijan el frame, el marco, los límites de la discusión. El no británico, cursi, retro y harapiento, se ha apoderado del sí. Como si en el referéndum de 1976 por la reforma española el marco dominante, el imposible hashtag, hubiera sido reacción. Es decir... ruptura.
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