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viernes, 6 de mayo de 2016

Wikileaks detalla el proceso en una extensa carta. El filtrador de los 'papeles de Panamá' explica por qué lo hizo

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Cabecera de la web del despacho de abogados Mossack Fonseca

Según la fuente, Wikileaks no quiso publicar los documentos de Mossack Fonseca
claves de los 'papeles de Panamá'

La fuente anónima que hace un mes filtró los documentos internos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca ha roto su silencio. El mismo filtrador ha remitido una carta en la que explica cómo la injusticia de la evasión fiscal le condujo hasta la mayor filtración de datos de la historia.
"La desigualdad es uno de los asuntos que están marcando nuestro tiempo. Nos afecta a todos, en todo el mundo." Tras el nombre de John Doe -falso nombre que se adjudica en inglés a las personas sin identificar-, el filtrador ve en este escándalo un "nuevo y esperanzador debate mundial".
La fuente, que prefiere mantener en secreto su identidad, niega además que sea un espía: "Para que quede constancia, no trabajo para ningún gobierno o servicio de inteligencia, directa o indirectamente, y nunca lo he hecho. Mi punto de vista es absolutamente personal."
Tras la filtración de los 11,5 millones de documentos internos del despacho de abogados que publicaron en España en exclusiva El Confidencial y La Sexta, Mossack Fonseca se ha situado en el punto de mira de la evasión fiscal: "Es mucho más que un engranaje en la maquinaria que maneja la riqueza. Durante décadas, ha utilizado su influencia para escribir y moldear leyes en todo el mundo para favorecer los intereses de criminales." Además aclara sobre las sociedades pantalla que "aunque estas compañías no sean ilegales por definición, se utilizan sin ninguna duda para llevar a cabo un gran abanico de delitos que van más allá de la evasión fiscal."
Durante una extensa carta compuesta por unas 1.800 palabras, el mensaje del filtrador es claro: "La evasión fiscal no puede arreglarse si los que han sido elegidos como representantes están pidiendo dinero a las mismas élites que tienen más interés en evadir impuestos que el resto de la población", "Mossack Fonseca no trabajaba en mitad de la nada."
Lo que John Doe ve casi como un círculo vicioso de difícil solución radica, según sus palabras, en una cierta censura informativa desde arriba: "He visto como, uno detrás de otro, informadores y activistas han visto sus vidas destruidas por las circunstancias con las que se han encontrado tras revelar lo que son claras malas prácticas." Así recuerda los casos de Edward Snowden, "exiliado" en Moscú por el Gobierno de Barack Obama; Bradley Birkenfeld, condenado a la cárcel por el Departamento de Justicia estadounidense tras emitir informaciones sobre el banco suizo UBS y Antoine Deltour, juzgado por destapar los acuerdos fiscales de Luxemburgo con grandes multinacionales para evadir impuestos.
Por todo ello apela a "la Comisión Europea, al Parlamento Británico, al Congreso de los Estados Unidos y a todas las naciones a tomar medidas rápidas no solo para proteger a los 'filtradores' sino también para acabar con los abusos de los registros mercantiles" puesto que no cree en la transparencia gurbernamental actual.
Denuncia que han fallado los bancos, los tribunales y los medios. Afirma haber ofrecido su información a las grandes cabeceras mundiales, pero muchas "prefirieron obviarla y no informar sobre ello." Añade que "incluso Wikileaks, contactado en más de una ocasión, no respondió."
Aunque sentencia que "tardaremos años, posiblemente décadas, para conocer la totalidad de las sórdidas operaciones llevadas a cabo por el bufete panameño" y a pesar de llenar su discurso de argumentos que resaltan una falta de ética en la sociedad actual, la persona que ha filtrado los famosos 'papeles de Panamá' termina su carta con una visión esperanzadora: situándose en el poder de lo digital hoy en día, augura "desde el comienzo hasta el final, comenzando por la distribución global de los medios, la próxima revolución será digitalizada."
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