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sábado, 14 de mayo de 2016

Veo a Mariano Rajoy, muy seguro, ganador


Si se cumplen las previsiones, en las urnas asturianas comparecerán dos coaliciones, una de derechas y otra de izquierdas, con alta probabilidad de sacar más de la mitad de los escaños. PP y Foro van a reeditar la alianza del otoño pasado, y Podemos e IU estrenarán un acuerdo que no fue posible entonces.
Dos pactos entre competidores directos que se quitaban los votos hasta que acordaron unirse. En el centro derecha, la coalición le permitirá a Foro volver a tener representación parlamentaria, un logro que no estaría a su alcance si comparecieran por separado. El acuerdo de las dos fuerzas de izquierda posibilitará a IU obtener una cuota de representación muy superior a la alcanzada en diciembre: con cerca de un millón de votos sólo pudo sacar dos actas de diputado (el PNV, con menos de la tercera parte de los sufragios que IU, obtuvo seis diputados; ERC, con dos tercios de los votos de IU, tuvo nueve escaños).
La unión entre competidores no producirá los mismos efectos en los dos casos. PP y Foro comparten material genético. Cascos y sus principales discípulos dejaron el PP para fundar Foro. El electorado se dividió, entre los fieles a Rajoy y los seguidores de Cascos, y hace unos meses volvió a reunirse. Sin embargo, Podemos e IU son dos partidos diferentes con orígenes distintos. No todo el electorado de IU va a votar una candidatura encabezada por Podemos. Aun así, el grueso de sus seguidores apoyará la alianza y, quizás, las mayores expectativas de la candidatura conjunta atraigan a nuevos electores.
ASPIRACIONES
En Asturias, la coalición del centroderecha espera ganar las elecciones. En la izquierda, la alianza de Podemos e IU aspira a hacerse con la primogenitura de la izquierda. Si ambas ententes logran sus objetivos, la FSA de Javier Fernández tendrá una doble derrota, quedando el PSOE relegado al tercer lugar. La inquietud con que vivieron los diputados socialistas asturianos el desarrollo de la consulta a las bases de IU da una idea sobre la preocupación que genera en el PSOE la coalición de las izquierdas. El “sorpasso” es posible.
A escala nacional, sólo la alianza Podemos-IU tendrá repercusiones notables; del acuerdo entre PP y Foro sólo se deriva la consolidación de un escaño.
Si la candidatura Podemos-IU gana en las urnas al PSOE, el liderazgo de Pedro Sánchez en el Partido Socialista tendrá los días contados. La primera bala la gastó en las elecciones del pasado diciembre, donde obtuvo el peor resultado de los socialistas en todo el periodo democrático, con 90 escaños. Si el PSOE queda relegado al tercer puerto el 26-J, Pedro Sánchez perderá su condición de macho alfa. Siendo este hecho notable, la repercusión de un triunfo de la alternativa capitaneada por Pablo Iglesias tendrá unas consecuencias mucho más importantes. Veamos.
Dando por buena la victoria del PP (la encuesta del CIS le otorga un margen amplio), si la izquierda radical desplaza al PSOE, Mariano Rajoy será presidente. No harán falta largas semanas de negociaciones ni será necesario que el Rey convoque muchas rondas de consultas. Rajoy será presidente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención socialista. En ningún caso la vieja guardia del PSOE y los barones autonómicos permitirán que los escaños socialistas apoyen una alternativa de gobierno de izquierdas presidida por Pablo Iglesias.
La negativa se debe a razones generales y de partido. Toda la actuación de Pablo Iglesias en los pasados meses crea inquietud. Tiene las formas de un oportunista y es la antítesis de un estadista. No es de fiar. A ello se añaden argumentos de partido: apuntalar a Iglesias como presidente sería reforzar el liderazgo de los radicales en el campo de la izquierda. Conclusión: Mariano Rajoy sale beneficiado por la creación y extensión de la coalición, Podemos-IU.
BRONCA
En Asturias, la coalición PP-Foro no genera tensiones. Tampoco las hubo en otoño, cuando se articuló por primera vez. La nueva ruta de Foro, iniciada con la renuncia de Cascos a competir por la Presidencia del Principado y continuada con el apoyo a Cherines en la Junta General el Principado para investirla como presidenta, tiene en la coalición electoral una estación obligada para regresar finalmente a la casa común. Todo llegará, hay que ir paso a paso. Faltan tres años para completar el itinerario.
La coalición de izquierdas aumenta la bronca en Asturias. Ni el grupo parlamentario de Podemos ni el de IU la quieren. Es un rechazo lógico: les obligan a compartir cartel electoral a dos organizaciones que se llevan como el perro y el gato. No es un problema de protagonismo personal, sino de incompatibilidad de estrategias: IU aspira a participar en un gobierno de las izquierdas presidido por Javier Fernández y Podemos sueña con llevar a los tribunales a la plana mayor socialista. Son dos posturas totalmente irreconciliables.
Tanta indignación para nada. Ni los parlamentarios asturianos ni las direcciones regionales de ambos partidos tienen poder de decisión sobre la coalición. La cuestión se decide en Madrid, aunque tendrá consecuencias en la política asturiana. Si triunfa el “sorpasso”, Rajoy será feliz y la izquierda asturiana continuará enfrentada.
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