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jueves, 19 de mayo de 2016

Podemos ficha a Diego Cañamero (el Chávez andaluz), líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores.

El portavoz del Sindicato Andaluz de los Trabajadores Diego Cañamero, conversa con un agente de la Policía Nacional./ EFE
El portavoz del Sindicato Andaluz de los Trabajadores Diego Cañamero, conversa con un agente de la Policía Nacional./ EFE

La política de alianzas de Pablo Iglesias para las elecciones del 26 de junio ha llevado a Podemos a dar en las últimas semanas un giro brusco hacia la izquierda. Primero con el acuerdo de coalición con IU pero, sobre todo, con la posterior incorporación a las listas electorales de figuras con un perfil muy etiquetado como el veterano ex dirigente de IU Manolo Monereo, o con un marcado componente radical como Diego Cañamero, líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Además, la coalición está a la espera de que Julio Anguita acepte cerrar simbólicamente la candidatura de Córdoba.
Con todas estas caras nuevas respecto a las elecciones del 20 de diciembre, Podemos completa un llamativo cambio de estrategia en aras de ampliar sus electores por la izquierda para intentar dar el sorpasso al PSOE. Además, tras la alianza con IU, también quiere asegurarse con estos fichajes el voto más ortodoxo y veterano de la formación de Alberto Garzón, que podría estar en riesgo por los recelos que existen hacia Podemos.
Pero el punto de inflexión de ese giro a la izquierda lo ha marcado la práctica confirmación de Cañamero como cabeza de lista por Jaén. Iglesias dio ayer su apoyo para que el sindicalista lidere la candidatura, a pesar de que la polémica le acompaña allá donde va, por su historial de asaltos a supermercados, la ocupación de fincas, las detenciones y problemas judiciales o las proclamas reivindicativas evidentemente más radicales de las que ha venido defiendo Podemos en el último año y medio. Toda esa combinación de activismo combativo le ha llevado a sobrepasar la legalidad en múltiples ocasiones. Cañameroacumula decenas de arrestos y causas abiertas y tiene una condena a siete meses de cárcel por la ocupación del terreno militar de Las Turquillas.
«Para mí es un honor que vaya a ser diputado por Jaén», afirmó Iglesias en una entrevista en La Sexta, quien recordó que dada su posición en las primarias del partido en 2015 «sería muy sensato» que fuera candidato. Algo que se rechazaba antes. Además, le alabó como «un referente moral, una persona bellísima y un ejemplo» de trayectoria en «defensa de los más débiles». Este respaldo se suma al incondicional apoyo que ya tenía de la secretaria general en Andalucía, Teresa Rodríguez, su principal valedora para las listas.

Alianza entre el SAT y Podemos

El perfil radicalizado de Cañamero consagra una alianza entre el SAT y Podemos, que ya comenzó en el 20-D, cuando Andrés Bódalo ejerció de cabeza de lista por Jaén. Hoy no puede repetir porque se encuentra en prisión desde el 30 de marzo por agredir al teniente de alcalde socialista de Jódar en 2012. Precisamente, Cañamero -en calidad de líder del SAT- y un grupo militantes están acampados estos días en Madrid reclamando el indulto para Bódalo. Una petición a la que se han sumado dirigentes de Podemos y de IU visitando el campamento como muestra de apoyo.
Al margen de esto, Podemos ha cerrado un total 16 alianzas con partidos de izquierdas, algunos de ellos arrastrados por su pacto con IU. Destaca la presencia de la formación radical Izquierda Castellana -con una estrecha relación con la izquierda abertzale-, y que aparece como uno de los firmantes de la coalición Unidos Podemos.
Todo este cóctel de incorporaciones y de toma de posiciones a la izquierda del PSOE pone en cuestión la estrategia de la «transversalidad» ideológica, abanderada por Íñigo Errejón, y que es clave para entender la moderación de Podemos desde su fundación hasta las elecciones del 20-D. La premisa era huir de las etiquetas que dividían y defender ideas y planteamientos mayoritarios en la ciudadanía, como la justicia social, el fin de los desahucios, la lucha contra la corrupción, la regeneración... «Ésa es la hoja de ruta ganadora, y no la de refundar la izquierda», dijo el número dos de Podemos hace un mes.
Las diferencias internas sobre el perfil de Cañamero quedaron en evidencia ayer en Sevilla, donde la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, defendió su incorporación a las listas, mientras que, a su lado, el secretario de Política, Íñigo Errejón, se negó a valorarlo: «No está confirmado».
Rodríguez situó a Cañamero a la misma altura que dirigentes de Podemos tan señalados como Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga. Defendió que su partido tiene una «relación histórica con ese hilo de reivindicación andaluz» protagonizada por el SAT, así como una «relación muy estrecha» con el sindicato, al que sitúa como defensor de «nuestra identidad» en las zonas rurales. Como tal, considera que Cañamero muestra ese «patrimonio rico» y que puede «cumplir un papel importante» junto a otros candidatos como Juan Antonio Delgado, guardia civil incluido en la lista de Cádiz.
Por su parte, Errejón sólo destacó que «concurrió en nuestras primarias y sacó una posición muy alta», lo que demuestra que cuenta con un «apoyo popular muy destacado».
El fichaje de Cañamero también se enmarca dentro de la estrategia andaluza de Podemos de llegar al voto rural, granero tradicional del PSOE en Andalucía. Y que a la vez es el principal agujero negro de Podemos, donde quiere penetrar.
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