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jueves, 12 de mayo de 2016

No merecen que les votemos.

Una parte de nosotros nos ponemos de acuerdo en lograr cuotas de poder, pero somos incapaces de hacerlo en lo que beneficia al ciudadano. Estos días vemos cómo los partidos situados a la izquierda del PSOE sellaron un pacto para derrotar la mayoría absoluta que el PP tiene en el Senado, Iglesias y Garzón se llenaron de elogios sobre la generosidad que cada uno de ellos había demostrado, pero nada de esa generosidad se vio en las conversaciones para tratar de ahorrar unos euros en la próxima campaña electoral. Por segunda vez se levantaron de la mesa sin poder decir al ciudadano: «Por fin, hemos adoptado una pequeña medida de austeridad y no es para imponértela a ti; nos la imponemos a nosotros mismos». ¡Qué bonito hubiera quedado!
Casi todo lo  bonito es imposible. Los espectadores, atónitos, nos quedamos preguntando por qué esa incapacidad para un acuerdo de reducción de gastos, si fueron ellos, los propios partidos, quienes la propusieron. ¡Ay, amigos! Es que hablaron de ahorro sin creer en él. Lo hicieron como lo hacen siempre, buscando un titular. Hablaron para la galería. Hicieron de su propuesta un hecho demagógico más. Cada uno quiso pasar por el bueno con la intención de echarle la culpa al de enfrente si se fracasaba, como se hizo con las elecciones. Y, al apuntarse todos a la iniciativa, ya no tienen un culpable a mano.
En segundo lugar, este nuevo fracaso colectivo es fruto del egoísmo y de la desconfianza. Nadie quiere renunciar a nada, por si su renuncia beneficia a su adversario. El PP no quiere el buzoneo conjunto, porque ¿cómo va a dar las mismas oportunidades a esos advenedizos de Ciudadanos o Podemos? ¿Van a llegar a las casas en igualdad de condiciones que el gran PP con todo su poderío? ¡El mailing para quien lleva años trabajándolo! Y el que no tenga medios para marcar sus candidatos en las papeletas del Senado, que se fastidie: amigos muy amiguiños, pero o votiño polo que vale. En cuanto a la publicidad exterior, se ahorraría una pasta y se mantendría limpio el paisaje urbano si se redujera. Pero claro: Rajoy puede hacerlo porque está todos los días en los telediarios, pero ¿cómo va a reducir publicidad Podemos si Iglesias y Errejón solo están las 24 horas en Cuatro y la Sexta? ¿Y qué pasa con los que no tienen televisión? Y así sucesivamente. Nos vendieron el peine de la austeridad y han demostrado que solo ahorrará quien anda en crisis económica, como el PSOE. Ahorrará el que no puede gastar. Y a usted a mí nos han tomado el pelo. Ahora dirán que van a reducir los gastos que puedan. Es decir, nada. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas... de demagogia.
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