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viernes, 6 de mayo de 2016

La culpa de la crisis la tiene el paro, y la de la corrupción y la de....

QUE LA crisis económica ha incrementado la desigualdad en España es una obviedad, pero cuando esa afirmación se ve plasmada con datos concretos en un estudio realizado por economistas es mucho más fácil analizar las consecuencias que la recesión ha tenido para las familias y, también, estudiar los posibles remedios para que esta situación no vuelva a producirse.
La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han publicado un estudio que concluye que la crisis vivida entre 2007 y 2013 ha expulsado de la clase media a tres millones de españoles, que han perdido su posición relativa respecto a la media de la sociedad y se encuentran ahora en una especial situación de vulnerabilidad.
El informe destaca que la causa fundamental de esta circunstancia es el gran incremento del desempleo durante la crisis, que pasó del 7,9% de la población activa de julio de 2007 hasta el 26,9% que llegó a alcanzar en marzo de 2013. La caída de ingresos que supone el despido, a lo que se une la pérdida de las prestaciones y los subsidios por desempleo al prolongarse la crisis en el tiempo,precarizan las condiciones de los ciudadanos.
Hay que tener en cuenta, además, que la repercusión tan dramática de una crisis en el mercado laboral es una característica de la economía española, que la diferencia de las demás de nuestro entorno. En Francia, por ejemplo, el pico más alto del desempleo en los últimos años ha sido del 10,6% en agosto de 2015 y el nivel más bajo se registró en febrero de 2008, con el 7,1% de la población activa: esta estabilidad en el empleo es clave para preservar también la igualdad en la sociedad cuando la crisis arrecia.
Además de la pérdida del puesto de trabajo, el estudio resalta también comocausas del aumento de la desigualdad "el aumento del trabajo a tiempo parcial por no encontrar uno a jornada completa, o el aumento del empleo autónomo como alternativa a la falta de oportunidades de trabajo asalariado en las empresas existentes", a lo que hay que unir las consecuencias de las reducciones salariales de quienes continúan conservando su puesto de trabajo. Con todo, los autores del estudio afirman que la política social -pensiones, sanidad, educación, prestaciones laborales- consiguen reducir a la mitad la desigualdad que genera el mercado laboral.
Las conclusiones del estudio tienen una lectura clara: la modernización del mercado de trabajo es imprescindible para evitar que sean los parados quienes soporten la mayor parte del ajuste en una crisis. Y ello va mucho más allá de flexibilizar las condiciones laborales y de abaratar el despido. Hace falta empeñarse en el cambio del modelo productivo del país para que sea capaz de crear empleos mejor cualificados y más estables, sin que la actividad dependa tanto de la constucción y el turismo, que crean empleos temporales y de baja cualificación. Y también hace falta una reforma en profundidad del sistema educativo, especialmente en la formación profesional y en los niveles más próximos a la incorporación al mercado laboral. La estabilidad en el empleo es una condición indispensable para la igualdad social. Decíamos que es una obviedad en la teoría, pero constatar en la realidad esta afirmación debe ser un acicate para afrontar las reformas que faltan.
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