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viernes, 20 de mayo de 2016

El PSOE ha sido el centro de gravedad desde 1977 y en su caída arrastra a todos o a ninguno.

España ha tenido un sistema de partidos muy estable desde 1977, a pesar del terremoto que supuso la desaparición de UCD a comienzos de los ochenta y de las dificultades que, como consecuencia de ello, tuvo la derecha española para ocupar su sitio durante toda la década. Fue necesaria la refundación de AP como PP y la absorción del CDS para que la derecha española pudiera competir con posibilidades de éxito. Pero, a pesar de ello, entre 1977 y 2010 hay continuidad en el sistema de partidos a través del cual la sociedad española ha hecho la síntesis política de sí misma, lo que le ha permitido gobernarse de manera democrática varios decenios, que han sido, sin duda, los mejores de su historia contemporánea.
Ese sistema entró en quiebra en 2010. Y entró en quiebra porque en ese año queda desarbolado el PSOE como partido de gobierno, como consecuencia de la combinación de los efectos de la crisis económica, dramáticamente escenificados en la sesión del pleno del Congreso de los Diputados del 12 de mayo, y de la ruptura de la Constitución territorial en el mes de julio con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña.
Va a hacer falta más de una legislatura para recomponer el sistema de partidos
Inicialmente, pareció que únicamente el PSOE iba a verse afectado y que su debilidad podría ser compensada por la fortaleza de CiU en Cataluña y la del PP en el resto del Estado. Los resultados de las elecciones catalanas de finales de 2010 y de las municipales, autonómicas y generales de 2011 en España así parecían indicarlo. La gobernabilidad tanto de Cataluña como de España parecían garantizadas.
Pero era un espejismo. El PSOE había sido el centro de gravedad del sistema de partidos desde 1977 y en su caída arrastraba a todos. En Cataluña, las formas de manifestación de la quiebra han sido variadas e inequívocas desde la Diada de 2011. En España la enorme fortaleza del PP tras las elecciones de mayo y noviembre de 2011 ha hecho que la quiebra haya tardado más en manifestarse, pero desde mayo de 2014 es inocultable. Y todos los estudios de opinión lo evidencian. Los del CIS y todos los demás.
España y Cataluña siguen teniendo partidos, la mayor parte los mismos que antes de 2010, pero los partidos ya no constituyen un sistema, es decir, un conjunto ordenado a través del cual la sociedad española y la catalana se expresan políticamente en cuanto tales y, como consecuencia de ello, se autodirigen. En Cataluña ya ha sido así en esta legislatura. En España va a ser así en las legislaturas municipales y autonómicas que se van a abrir en marzo, mayo y septiembre y en la estatal que se abrirá en noviembre o diciembre de 2015.
Me temo que va a hacer falta más de una legislatura para recomponer el sistema de partidos.
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