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domingo, 29 de mayo de 2016

El dinero que la UE no daa a laos catalanes.

El referéndum de Artur Mas

La reciente declaración del portavoz jefe de la Comisión Europea, según la cual "si una parte de un Estado miembro deja de formar parte de ese Estado, los Tratados dejarían de aplicarse en ese territorio" debería dejar zanjada una cuestión que el movimiento secesionista catalán se resiste a aceptar: la independencia de Cataluña lleva aparejada la salida de la Unión Europea y sus instituciones. Y una vez fuera de la Unión, a Cataluña le será difícil volver a entrar.

A la nueva Cataluña, nacida de un acto profundamente antidemocrático como es la masiva violación del marco legal de un Estado miembro, le será imposible convencer a la
 Unión Europea de que comparte el principio de "cooperación leal", y no podrá justificar el activo y decisivo papel que desempeñó para que España no pudiera garantizar su "integridad territorial". Su origen vendrá viciado de forma irremisible por un antagonismo frontal a valores sobre los que el proyecto europeo se asienta y esta circunstancia manchará por muchos años su imagen internacional.Para optar a la entrada (para ponerse en la cola, en palabras de David Cameron) el país candidato no solo debe ser un Estado europeo, sino que además debe conocer y compartir los valores esenciales de la democracia y el Estado de derecho en los que la Unión Europea está basada, y debe comprometerse a promoverlos en el seno de su jurisdicción política y en la de cualquier otro Estado miembro. El artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) establece que la Unión (y por tanto todos los Estados miembros) "respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar la integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la integridad nacional". El reciente pronunciamiento de Angela Merkel se basa precisamente en este artículo. Y el artículo 4.3 del TUE resalta la importancia del principio de "cooperación leal", según el cual "la Unión y los Estados miembros se respetarán y asistirán mutuamente en el cumplimiento de las misiones derivadas de los Tratados".
Nada dura una eternidad, pero el período durante el cual Cataluña quedará así estigmatizada y fuera de las instituciones de la Unión Europea será largo. Demasiado largo para no tener efectos económicos importantes. El más obvio, derivado directamente de la no aplicación de los Tratados europeos a Cataluña, es la desaparición de las subvenciones. Los agricultores catalanes deben tomar buena nota de ello.
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