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sábado, 14 de mayo de 2016

Amaia Salamanca muy decepcionada en el amor.

Aunque empezó como modelo publicitaria, la actriz ha conseguido hacerse un hueco en el mundo de la interpretación. Sus enormes ojos azules, sus piernas de infarto y su sonrisa de niña buena, la han convertido en una de las mujeres más deseadas en todos los ránkings de nuestro país. Pero a ella ahora lo que le importa es, además de su trabajo, su familia, por la que asegura que ha cambiado hasta la forma de ver la vida en pareja. Hemos hablado con la actriz sobre belleza, moda y, sobre todo, su faceta como madre de dos hijos.
Presentas la nueva gama de depilación de Braun, ¿cómo cuidas tú tus piernas?
Tanto por trabajo como para sentirte agusto, para hacer deporte que vas con pantalón corto a veces, siempre hay que ir bien depilada. Creo que todas nos sentimos mejor cuando vamos bien depiladas. Además, ahora la nueva depiladora lleva como un cepillo para exfoliar la piel.
Vamos que tú no te apuntas a esa moda de dejar crecer el vello...
Para nada, eso se ha puesto de moda y yo lo respeto. Cada una que haga con su cuerpo lo que quiera, pero a mí personalmente no me gusta.
¿Usas cremas reductoras, anticelulitis...?
Sí que me doy mis cremitas anticelulíticas y sobre todo después de la maternidad porque el cuerpo cambia. Doy fe.
¿En qué lo has notado más?
En que las cosas están en distintos sitios. Puedes seguir pesando lo mismo pero todo está en diferentes lugares. Creo que es muy importante hacer ejercicio. Yo siempre he hecho mucho deporte pero después de la maternidad te lo tomás más enserio. Durante el embarazo, que no puedes hacer nada de impacto, yo por ejemplo hacía elíptica, andar, yoga... Ahora que ya me he recuperado y ya han pasado ocho meses desde que di a luz, tengo un entrenador personal que creo que es lo más eficaz, conoce tus límites...
¿Sigues alguna dieta?
Ahora llevo dos días haciéndome zumos de estos multivitaminas, con pepino, remolacha, jengibre... y por ahora me encanta. Pero la verdad es que a mí me vuelve loca el chocolate y necesito mi leche con chocolate, cereales o galletas a diario. Pero claro, eso no es muy sano y entiendo que a la hora de tener esos caprichos, prefiero hacer más deporte y así las puedo tomar porque me encantan.
¿Hay alguna parte de tu cuerpo que te cuesta más mantener a raya?
El abdomen, sin duda. Después de dar a luz es lo que más sufre. Además, tiene memoria y cuando llegas al segundo embarazo ya sabe que se puede 'expandir' y lo hace con más facilidad, por lo que luego es más difícil volver al estado de antes y no se queda plano del todo.
¿Haces 200 abdominales al día como Elsa Pataky?
¡No tantos! Pero sí que hago abdominales hipopresivos y eso sí que es recomendable hacerlo con un entrenador personal, que te indica cómo hacerlos, cómo usar la respiración...
¿Te dejas aconsejar por tu hermano que es entrenador?
Él es profesor, ha estudiado INEF. Y claro que sí me aconseja y me da algunas pautas. Pero mi entrenador es Álvaro de Jaime Marqués.
Algunas modelos cuentan que a pesar del embarazo, luego se encontraba más tonificada. ¿A ti te pasa?
Para nada. Tienes que hacer deporte para que todo vuelva a su ser y hacer un esfuerzo mayor. Yo reconozco que ese esfuerzo no lo hago a la hora de comer, así que sudo más y ya está. Hago una hora u hora y media, dos o tres veces por semana. No es mucho, pero es lo que puedo hacer.
Están muy de moda los superalimentos, ¿tomas alguno?
Sí, tomo semillas de lino y de chía. Las de lino son para el tránsito intestinal, las empecé a tomar durante el embarazo y ahora las tomo como rutina. Las echas en agua por la noche y por la mañana queda como una gelatina que es lo que tienes que tomarte.
Tus últimos papeles en Velvet y La embajada son un poco de mala, con esa carita de buena que tienes...
Llevaba algunos papeles más de mujer cándida o dulce, como en Gran Hotel y al principio en Sin tetas..., pero es verdad que estos últimos son mujeres más duras, luchadoras, ambiciosas... En Velvet a Bárbara se la veía venir, pero a Fátima en La embajada no tanto. Ella utiliza la información para vivir bien, es más sibilina.
¿Te inspiraste en alguien para el papel de Fátima?
Sí, en Robin Wright de House of Cards y la relación que tiene con su marido.
A esos dos personajes les es infiel su marido...
Es verdad. A Bárbara sí que le molestaba, pero a Fátima le da igual, tienen como un pacto los dos para vivir bien y el resto le da igual.
¿Tú perdonarías una infidelidad de tu pareja?
Siempre he dicho que no lo perdonaría. Pero es verdad que cuando eres madre, aunque suene a tópico, tus prioridades cambian mucho y creo que no sería tan rotunda. Creo que habría que hablar todo, ver de dónde viene, por qué... Siempre he sido muy rotunda con mi forma de pensar en eso, pero ahora veo que no es todo blanco o negro.
¿Ahora le darías prioridad a la familia en lugar de a ti misma?
Sí, antes quizá pensaba más en mí. Yo antes pensaba que al tener hijos no iba a cambiar mi mundo, pero es imposible, cambia mucho todo. Ahora lo más importante son mis hijos.
¿Confías en tu chico cien por cien entonces?
Sí. Yo en todas las relaciones de pareja he confiado cien por cien, sino no estaría con esa pareja.
¿Te han engañado alguna vez?
Siendo consciente en el momento, no. Pero alguna vez sí que me he enterado después, cuando ya no era mi pareja. No fue agradable, pero como ya no era mi pareja y no formaba parte de vida, no me importó tanto.
¿Te plantas con dos hijos?
Siempre he dicho que quería tener tres.
¿Eres una madre 'pesada' que hace mil fotos a sus hijos y las envía a los amigos?
La verdad es que procuro preservar mucho la intimidad de mis hijos. Soy pesada porque les hago fotos, pero soy prudente a la hora de enviarlas a otra gente. Todo lo que estamos viviendo con las redes sociales, yo prefiero que mis hijos, cuando sean mayores, vivan con intimidad y en el anonimato. Que no sea yo la que les haya puesto en las redes sociales de todo lo que han hecho en su vida. Mi norma es no meter ni a mis hijos ni la vida en pareja en mis redes sociales. Es el muro que no quiero traspasar.
¿Eres muy disciplinada con tus hijos?
Sí, soy una persona muy exigente. Yo hablo por mí (risas). Soy exigente en todo, en mi profesión y también con mis hijos. Pero todavía son muy pequeños, intentamos educarles pero aún tienen dos años y ocho meses. Pero me siento respaldada en casa, claro.
¿Para cuándo la boda?
No me apetece casarme. Creo que no hay mayor compromiso que tener dos hijos, es un contrato de amor que no está firmado pero es muy importante. Ni siquiera me he planteado como sería mi boda. Supongo que a todo el mundo le atrae lo de vestirse de novia, pero como yo me he vestido varias veces ya por trabajo, de época, de la Reina Letizia el día de su boda... aunque no sea lo mismo que el día de tu boda obviamente, no tengo esa ilusión.
Tu fuiste la entonces princesa Letizia, ¿cómo la ves a ella como madre?
Uff, no me metería ahí. Supongo que si ya es difícil ejercer de madre, lo será mucho más siendo de la Familia Real, por la prensa y por miles de cosas que tienen alrededor.
¿Eliges tus trabajos ahora pensando en tus hijos?
Claro, antes cogía las maletas y me iba a cualquier lado. Ahora no puedes hacerlo por los niños, te piensas más las cosas. Tampoco de momento Hollywood ha llamado a mi puerta (risas). Entiendo que para irte allí tienes que irte con tiempo a ver qué pasa. Me fui una época a Nueva York, pero no tenía hijos. Ahora si me ofrecen un proyecto fuera, tendría que organizarme. El año pasado estuve un mes y medio en México y fue muy duro separarme de mi familia.

¿Qué tal te ves de pelirroja en La Embajada?
Me gusta mucho aunque es peluca. Yo no me atrevería a teñirme porque tengo un pelo muy complicado. Pero me gusta que cuando se busca un personaje haya un look distinto y la gente no vea el look de Amaia.
¿Te harías un cambio radical, como raparte el pelo?
Sí, pero para un papel en una película porque ahí estás trabajando dos o tres meses, en una serie, es mucho más esclavo porque puedes estar tres temporadas igual y es mucho más complicado.
¿Cómo ha cambiado tu vida desde que empezaste a trabajar en la tele?
Justo han pasado 10 años desde que empecé en SMS. Cuando empecé ni tenía claro que quería ser actriz y ahora no me imagino trabajando de otra cosa. Creo que poco a poco voy trabajando e intentándolo y espero seguir así.
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