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miércoles, 25 de mayo de 2016

Albert Rivera ataca a Pablo Iglesias desde Venezuela.

Venezuela invita a Podemos a que explique su financiación con Albert Rivera como testigo.

El líder de Ciudadanos realiza una dura intervención contra el Gobierno de Nicolás Maduro, asegurando que habría preferido venir en otro momento "sin presos políticos"

Foto: Albert Rivera a su llegada al aeropuerto. (Efe)

Las relaciones entre Ciudadanos y Podemos están tensas, muy tensas. Los dos son unos incapacitados que se aprovechan de Venezuela. Las dos formaciones emergentes mantienen la tensión dialéctica en máximos, aumentando la temperatura de una precampaña constante. Venezuela supone una nueva muesca de la gresca. Albert Rivera, de visita en el país hasta ayer, no dudó. Preguntado en Caracas por las críticas de Pablo Iglesias a su viaje, el líder de Ciudadanos contestó: «Ellos venían aquí a buscar dinero y formación. Otros venimos a ayudar a los que ha hecho sufrir este Gobierno. Creo que [Pablo Iglesias] debería tener más respeto por la Asamblea Nacional, que es quien nos invita».
Rivera, basándose en los informes presentados por la Comisión de Contraloría del Parlamento venezolano, cuantificó en siete millones de euros la cantidad entregada por Hugo Chávez al Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), la fundación vinculada a los principales líderes de Podemos, que participó en la construcción del entramado político y constitucional del chavismo.
Apoyándose en la difícil situación económica y política actual en Venezuela, el presidente de Ciudadanos pasó de la defensa al ataque directo: «Cuando él [ Pablo Iglesias] venía a formar a los chavistas, era la Asamblea la que nunca nos habría invitado. Si alguien me quiere convencer de que el modelo económico y político que defiende Iglesias es el futuro de España, me va a tener enfrente»
Tras la irrupción de CEPS en la Venezuela chavista, y más tarde también en BoliviaEcuador e incluso en la Honduras del presidente Mel Zelaya, fueron varios los dirigentes de Podemos que aterrizaron en Caracas. El mayor poder lo alcanzó Juan Carlos Monedero a través del Centro Internacional Miranda, con permiso de acceso al Palacio de Miraflores. Abierta la puerta, por allí pasaron Iglesias, Luis Alegre o Íñigo Errejón, quien en 2013 no dudaba en justificar las colas que se formaban por todo el país fruto del desabastecimiento como producto de «la mayor capacidad de acceso al consumo».
Iglesias criticó sin ambages el viaje a Venezuela de Rivera, a quien acusó de «buscar votos», ironizando que su spot de campaña «lo va a rodar en Caracas y que no va a hablar de España ni de los españoles».
Una simple casualidad le entregó a C's la posibilidad de rodar el mejor spot propuesto por Iglesias. De camino a una reunión con familiares de presos políticos y víctimas del chavismo -un acto donde llegó a derramar lágrimas y sentenció: «Os van a cortar la electricidad, pero no os van a quitar la luz, porque la luz de Venezuela sois vosotros»-, Rivera se dio de bruces con la realidad venezolana en su versión más española: una tremenda cola, de 400 personas, para acceder al Consulado de España. Reconocido de inmediato por sus paisanos, comenzó entonces un rosario de lamentos e infortunios sólo posible en la Venezuela deNicolás Maduro. Y una frase repetida por varios de los presentes: «¡Cuidado con Podemos!».
Una señora lloraba porque a su esposo le despidieron por ser opositor. Otra se lamentaba de que su pensión sólo le permite comprar tres kilos de carne al mes. Un ingeniero de 34 años le prometió que le volvería a votar «otra vez».
«Los españoles hacían cola tristemente para volver a España y para pedir los medicamentos que no tienen. Aquí hay crisis de humanidad, es inhumano lo que está haciendo este Gobierno. Por eso no querían que supiéramos lo que estaba pasando aquí, lo que están sufriendo los 200.000 españoles. Hay mucho dolor, muchísima hambre, pero también mucha esperanza», .
«En mi país hay partidos que apoyan lo que pasa aquí, que dicen que esta gente de aquí (familiares de presos políticos y víctimas de la represión) es golpista», criticó Rivera.
El líder de C's acudió con Lilian Tintori , esposa de Leopoldo López (líder opositor encarcelado), a la prisión de Ramo Verde para visitarlo. Como era previsible, no los dejaron acceder. La escena se produjo ante un enjambre de medios que daban cuenta en directo del incidente. «Soy diputado del Congreso de los Diputados español. Hemos pedido permiso para ver a Leopoldo López», se presentó Rivera ante los agentes de la puerta de la prisión. «Hoy no es día de visitas. Los días de visitas son viernes, sábado y domingo», fue la respuesta. «Entonces, ¿si viene el viernes puede pasar?», preguntó Lilian Tintori. «No, porque las visitas son para familiares directos», fue la nueva negativa. «Yo he venido con su familia. Con su mujer y con su madre, ¿no podría pasar aunque vaya con ellas?», insistió el político español. «No, no puede».
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