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lunes, 22 de junio de 2015

Tsipras, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez; la terna que está arruinando mentes y bolsillo de sus propios votantes.


Mientras España y Grecia apuestan por un populismo radical de izquierdas. Los países nórdicos apuestan  con fuerza  por populistas antiinmigración de derechas. Yo, particularmente, opino que los del mediterráneo, Podemos y Syriza son payasos de la política que solo tratan de abrir camino a los extintos y totalitarios ejes comunistas y yihadistas. En cambio los populistas nórdicos luchan en defensa de sus intereses y los de sus respectivas sociedades nacionales, o sea, son nacionalistas de su país. Por tanto, entre defensores del bienestar y seguridad de su país y defensores del terror e intereses de otros países, pasando por antiespañales/griegos como es el caso de las bandas de Tsipras, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez –aunque se envuelva en la bandera de España es un terrorista comprometido- no dudo en aplaudir y tomar como ejemplo el populismo nórdico.

El Populismo es un estilo de gobernar más que una ideología política. Por esta razón, es difícil identificar un vínculo entre una posición política en particular y el populismo. Sin embargo, es posible establecer una serie de factores que caracterizan la mayoría de gobiernos populistas.


Normalmente, el populismo,  utiliza el sentimiento de opresión de las masas y las injusticias sociales para movilizar al pueblo, a veces, no en contra de los intereses de las élites sociales o políticas. Los líderes populistas se mantienen en el poder o cerca de él, precisamente, por medio de su popularidad, y por esto, es necesario para ellos implementar políticas que favorezcan al pueblo, lo cual muchas veces significa poner a un lado las leyes y normas de la constitución. Muchas veces esto se ve reflejado en la nacionalización de compañías extranjeras, o la decisión de no pagar la deuda externa. Estás medidas alejan al inversor y como que en todos y cada uno de los casos su poder se “mueve” en países con mucha deuda externa, caso de España/Grecia, el inversor que no tiene nación propia, sencillamente, huye de la guerra política, se deja de pagar la deuda externa y el país queda a disposición de buitres y ratas de alcantarilla.  

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