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martes, 23 de junio de 2015

Orden de Manuela Carmena y Ada Colau: "La cabalgata de los Reyes Magos se sustituye por desfiles de Simón Bolívar en HD"

De repente, solo con la ayuda desinteresada del PSOE y otros partidos de mal vivir, Podemos organiza, manda, ejecuta y hasta se chotea de sus votantes solo por el poder que le otorga el voto y, en definitiva la alcaldía de Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, Santiago y Cádiz. ¡Menudo lujazo¡

En todas estas grandes ciudades, los moraos, han impuesto una normativa de obligatorio cumplimiento. Por ejemplo,
Es conviene con aviso de obligatorio por las calles en bicicleta, patín, motocarro o coche –utilitario- de baja cilindrada y preferible con abolladuras. Cualquier otro tipo de vehículo pudiera ser considerado un desafío capitalista. Los coches o motos de lujo deberán pagar ostentosas cantidades de euros en concepto de tributo lujoso. Por descontado, los Ayuntamientos no se hacen responsables  si son apedreados por los conciudadanos que, con razón, se sienten insultados por la arrogancia del conductor. Los policías locales tienen la orden de permitir estos espontáneos recreos populares en defensa de la libertad de expresión.

La grúa municipal  tendrá en cuenta el poder adquisitivo del dueño del vehículo a la hora de retirarlo si está mal aparcado. Los coches de más de 1.000 centímetros cúbicos, y, sobre todo, los más limpios, serán encamarados a la rampa de la grúa a empellones. Y de ahí, serán trasladados a un descampado en las afueras de la ciudad donde el propietario deberá abonar una cuantiosa multa antes de retirar su ya también abollado y polvoriento vehículo. Los coches destartalados y los motocarros serán respetados; un gobierno del pueblo no puede reprimir a su pueblo. La represión provoca crispación.

Los controles de alcoholemia, como no podía ser de otro modo, también variarán. No es lo mismo conducir con una borrachera de whisky que con una de botellón. Los primeros pagarán caro ir embriagados al volante: retirada fulminante del carnet de conducir, unos miles de euros de multa y una buena colleja propinada por el agente de movilidad; para que se despeje. Los que, en cambio, hayan trajinado litros de alcohol de garrafa podrán seguir circulando. Tampoco hay que reprimir a la gente joven cuando quiere divertirse. Y menos si son votantes, en este caso se tiene en cuenta la militancia socialista.

Hay que vestirse adecuadamente para acudir a gestionar cualquier documento al Ayuntamiento. Acudir con traje y corbata, de entrada, supone la negativa y hasta la escucha.

Lo primero que tienen que hacer los que vivan en una calle de “un barrio rico”  es empezar a ahorrar. Los impuestos se van a multiplicar hasta el infinito. También tendrán que prepararse porque la basura no se la va a recoger ni su padre y la fachada de la casa, recientemente remozada, va a convertirse, como tantas otras, en el mural de un festival grafitero que ha organizado el culto concejal de Cultura para “integrar la estética democrática a los barrios de los fachas”.

También las calles de los “barrios ricos” se convertirán en el escenario ideal para propagar la cultura popular. En sus amplias avenidas se organizarán festivales de rock duro hasta la madrugada, con barra libre incluido, claro; ya de mañana, se celebrarán también ferias ecológicas para cubrir su negro asfalto con huertas de verduras, legumbres y demás productos naturales. Carmena ya ha pensado plantar nabos en todos los rincones de los barrios ricos. Para que se enteren las señoritas de los barrios pijos que hasta en cuestión de nabo ellas es única.

Pero lo más divertido llegará por Navidad. Es difícil adelantarse a las genialidades que estarán urdiendo los alcaldes para celebrar las fiestas. La cabalgata de Los Reyes Magos podría ser sustituida por el desfile victorioso de Simón Bolívar y sus tropas cuando expulsaron a los sanguinarios invasores españoles, también se admiten lecturas del Corán. A Carmena no le disgusta la idea. Y los pobres belenes tienen los días contados. A ver quién es el valiente que se atreve a poner en su casa o en el escaparate de su tienda la figurita del Niño Jesús.


También los fines de semana serán diferentes. El centro de las ciudades se reserva, desde media tarde hasta el alba, para celebrar manifestaciones, exclusivamente, eso sí, contra la política retrógrada de Mariano Rajoy; los asistentes deberán portar banderas republicanas y un máximo de un cóctel molotov por persona. De este modo, se logran dos objetivos: molestar con cortes de calles, atascos, ruido y pirotecnia a la oligarquía que pretendía salir a cenar o ir al teatro y, de paso, propagar las bondades de la imparable ideología populista. Y todas las mañanas de domingo, también por el mismo corazón de la ciudad, se celebrarán carreras de todo tipo, cortando al maldito tráfico todas las calles principales.
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