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jueves, 18 de junio de 2015

Manuela Carmena y su piara.



En términos generales, las elecciones municipales y autonómicas han sido un verdadero fracaso, tanto para vencedores como para vencidos. Pero, últimamente, estamos bastantes entretenidos. Para mi, como nunca con  tuits de los nuevos y un tanto agripados mentales concejales de Madrid: Uno que quiere a los judíos en el cenicero de un 600, otro que quiere a Ruiz-Gallardón colgado en una guillotina, la que iba en la lista pero no salió elegida y lamenta que la muerte de Botín haya sido natural, o la que está procesada por el asalto a la capilla de la Complutense. Realmente es una colección de personajes que parecen seleccionados de un cásting para amargar la vida a una alcaldesa. Doña Manuela Carmena, vedette de la ingenuidad política, está obligada a defender con gallardía, honestidad y honradez la noble ciudad de Madrid. Fácil no lo es, imposible está dentro de lo más que posible.

Pero esto es una anécdota, como digo muy entretenida, al lado de otras, bastante gordas,  que se están preparando. Que es una anécdota lo demuestra la reacción de Carmena: al concejal Zapata lo invita a dejar la Concejalía de Cultura, pero se presta a su juego de entender los tuits como un debate “cultural” de humor negro y le encomienda presidir una junta de distrito (Fuencarral). Los demás imaginativos escritores de la red ni se mencionan, y a la concejala del asalto a la capilla no se le aplica la doctrina de imputación igual a cese, porque no se va a echar por la ventana la primera experiencia de cambio en este país. Más o menos esto es lo que ha insinuado, Pablo Iglesias.

Y que es una anécdota se verá cuando el Gobierno Rajoy empiece a aplicar el Boletín Oficial y la Abogacía del Estado. Hace un par de días, el diario económico Expansión publicó un informe interno del Consejo de Ministros, claramente redactado por el equipo de Montoro, que no deja en pie ni una de las propuestas de los nuevos revolucionarios de Madrid. No pueden revisar ni un céntimo de la abultada deuda municipal, porque eso dejaría a España sin financiación y nos sumiría a todos en la miseria. No pueden crear un banco público, porque lo ha de autorizar el Banco Central Europeo  y es imposible. No tienen capacidad legal para encargar una auditoría externa, porque casi siempre son  subjetivas. No pueden recuperar las viviendas sociales vendidas a fondos buitres, sencillamente, porque son de los fondos buitres.

Esto es una declaración de hostilidades a las nuevas Administraciones locales, singularmente a la de Madrid. Es echar abajo el programa que les dio tantos cientos miles de votos. Es el enorme poder de la Administración central y la europea. Es el imperio de la legalidad heredada. Y me temo que sea bastante eficaz. De momento, Carmena ya dijo que piensa pagar la deuda. Ya retiró su idea de crear un banco público: todo un récord de retirada de ideas y propuestas antes del primer pleno. Le preguntaron qué iba a quedar de su programa y explicó: «El programa era un conjunto de sugerencias». Ya `podía haberlo dicho antes  sin insinuaciones.
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