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jueves, 25 de junio de 2015

El caos generado por PSOE y Podemos es proporcional a su demencia.

Es preciso llevar una anarquía dentro de sí para dar a luz una estrella fulgurante.  España desprende un suave aroma de anarquía que, sin embargo, empieza a dar resultados magníficos, según  comunica el Gobierno: cuanto más caos se detecta, mejor van las cosas. La economía crece al 4 %, que es la de Dios; no tenemos noticias de huelgas, no se asaltan capillas universitarias y el sopor de los calores solo aparece interrumpido por Juan Carlos Monedero cuando afirma que el terrorismo financiero causa más dolor que los nazis. Cuando el caos sea completo, lo inunde todo y nos nuble la vista, nos estaremos aproximando al paraíso civil.

No es cachondeo político. Hablo de aroma de caos, porque pasan cosas caóticas. En una comunidad, la Andalucía socialista, su nuevo gobierno anuncia que prohibirá por ley el copago sanitario, con el riesgo de que todos los españoles lo paguemos, pero los andaluces no, que para eso fueron más espabilados e hicieron una ley. En otra comunidad, Madrid, la jefa de su gobierno regional pacta hacer primarias en su partido, mientras que la sección nacional de ese partido rechaza el sistema de primarias como si fuese una cosa del demonio y quizá lo sea. Hay comunidades donde se rebajan o van a rebajar impuestos, creando dos clases de españoles. Un joven puede ser mandado a la cárcel por llevar explosivos a una manifestación, y para su clan político ejerce su derecho a la libertad de expresión? con explosivos. En Cataluña, por lo visto, el gobierno legítimo no cumple las sentencias de los tribunales. Y el caos tuvo ayer un buen retrato con lo publicado, lo desmentido, lo matizado y lo aplazado de la devolución de derechos a los funcionarios. Hay que saber organizar muy bien el caos para mejorar una confusión así.


Pero no perdamos la esperanza de un generoso avance en lo caótico, porque los nuevos gobiernos no hicieron más que empezar, andan tímidos y solo están ensayando. En cuanto cojan oficio y carrerilla, las autonomías todavía pueden hacer leyes más distintas de otras para ser diferentes; los ayuntamientos inventarán métodos originales de convivencia, porque es lo que sale en los periódicos; habrá lugares de comedores escolares abiertos en verano y otros donde no se puede hacer, y Manuela Carmena iniciará un control férreo del turismo, porque esa industria es cosa de la periferia? Y así sucesivamente hasta conseguir un caos de país. Entonces surgirá la estrella fulgurante que  dirá:  “Se ha terminado el cachondeo”. 
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