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lunes, 25 de mayo de 2015

España: Del Azul con gaviota al Rojo soviético.

El azul del mapa político de España es menos intenso. Cerca de seis millones de parados, 4 millones de trabajadores en situación de precario, más de 2 millones que ni están ni se les espera, subida de impuestos y bajada de salarios han sido el principal detonante de ese “desteñido”  azul con gaviota blanca.  Por descontado, todos somos conscientes que la mayor parte de  culpa es de Zapatero y su banda. Pero de ahí que política sea sinónimo de puñalada trapera
Nada más comenzar el recuento y a pesar del enésimo error de las encuestas, ya se vislumbraba el batacazo del PP y que no ganarían ni los que dicen haber ganado ni, lo que es peor, solo España ha perdido. Hasta en los grandes municipios y autonomías donde, el PP,  sigue siendo el partido más votado, triunfó el desencanto y sufrió un fuerte castigo; mucho más fuerte que el PSOE. Podemos, de forma muy notable, y C`s en menor medida han empezado a contar en la política interna. ¡Y cómo cuentan¡, sobre todo Podemos: siendo necesarios sus votos para que puedan gobernar los grandes, el bipartido,  en las circunscripciones  donde se han presentado. Y en algunas hasta con bastón sobre mando.
España cambia  color político  y, también, de poder. Se mantiene el viejo esquema bipartidista como eje hegemónico y de supremacía, pero rigurosamente matizado. Matizado ideológicamente, porque este país ha girado a la izquierda. Matizado nominalmente, porque ya hay que contar con los emergentes, que harán valer la renovación que propugnan. Y matizado en el juego político ordinario, por la cantidad de pactos que habrá que negociar y por la cantidad de innovaciones a que quedan obligados el Partido Popular y el Partido Socialista. El PP, para seguir gobernando. El PSOE, para seguir siendo la 2ª fuerza política a la deriva.

O mucho cambian, para malo, la política bizantina del PP –España está dominada por bolivarianos populacheros y yihadistas con ganas de invadirnos o, en las elecciones generales,  pasaremos del azul al rojo soviético con burka y chilaba. La referencia económica no es suficiente, entre otras cosas porque no es cierta.  Para el PSOE, la creación de un ideario suficiente para contener el avance de Podemos. Con algún matiz: las elecciones, sobre todo en el ámbito municipal, han sido más personales que ideológicas. Los grandes resultados de Ada Colau y Manuela Carmena son debidos a la personalidad de las candidatas y el más que evidente cabreo del pueblo.  Pero mucho más allá de los resultados, aparecen o se confirman datos inquietantes para la tranquilidad del problema territorial. Uno, en Navarra, donde la fuerte implantación de Bildu anuncia tensiones futuras con el final anunciado de promover la unión con el País Vasco. El otro, en Cataluña, donde el descenso de los dos partidos considerados como españolistas, no suficientemente cubierto por Ciudadanos, es un mal indicio para la defensa de la unidad de España en aquella comunidad. Nadie sabe lo que puede ocurrir cuando una avalancha de alcaldes independentistas ejecuten y den valor a sus votos con fuerza para levantar las banderas o esteladas en cada casa consistorial. El problema no es nada fácil de resolver y ya es tarde para “imponer la Ley” que nunca se hizo. 
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