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viernes, 28 de noviembre de 2014

Del México lindo y querido al del soborno y correo de la droga.

El pueblo de México vive confundido desde mediados de los años 70 del pasado siglo. En cambio, su nobleza conlleva ese espíritu de resignación del que es referente mundial. Todo lo contrario al pueblo argentino que desconsiderando al resto de la población mundial SE cree dueño y merecedor de todo aquello que se mueve y, también, de aquellos que no se mueve. México, siempre ha sido y será un referente mundial de bondad, respeto y buena fe. 
Últimamente hay una parte de la población mexicana, totalmente, confundida por la otra parte que quiere atribuir la corrupción en México a una serie de prácticas que se remontan a la conquista española. España, por historia es más corrupta que México desde la creación del universo, pero poco o nada tiene que ver con las atrocidades que se están llevando a cabo por cuestiones de DROGA y PODER.  En realidad es una teoría del pecado original que enraíza la creación de una “cultura de la corrupción” con la lejanía entre la autoridad del rey y los gobernantes locales, y para la que la famosa frase de Hernán Cortés “Obedezco pero no cumplo” es un símbolo de la cultura nacional mexicana, tan icónico —y tan apócrifo— como lo es para Estados Unidos la supuesta e irrefrenable confesión de George Washington de que había talado un cerezo de su padre.
Atribuir los problemas actuales de México a una historia tan antigua es insostenible, reitero “España es más corrupta que México” El tipo de corrupción que abundaba en la colonia de Nueva España —compraventa de puestos políticos, petición de favores políticos a amigos, contrabando, etcétera— era similar a los existentes en Italia y en Chile, e incluso en la no tan puritana Inglaterra. Y, sin embargo, ni Italia, ni Chile ni Inglaterra sufren los problemas que tiene México. Desde la época de la conquista ha tenido que ocurrir alguna otra cosa capaz de explicar la diferencia. Por desgracia, esa explicación no es tan sencilla como los mitos de los cerezos.
Para comprender el marasmo de impunidad en que está sumido México actualmente, es necesario analizar la complicada historia de la debilidad del Estado mexicano, especialmente en comparación con Estados Unidos; no hay otra forma de entenderlo.
Desde el punto de vista económico, México es un Estado débil que perdió mucho terreno respecto a Estados Unidos en las décadas entre 1820 y 1880. Sus destructivas guerras de independencia asolaron la economía de la vieja colonia, basada en la minería y la agricultura. El comercio interior era limitado debido a la escasez de ríos navegables. Además, la mayor parte de la población mexicana ha vivido siempre en zonas altas y montañosas, por lo que el transporte era caro. La construcción del ferrocarril era un requisito indispensable para el desarrollo nacional, pero la guerra y las revueltas retrasaron ese tipo de inversiones durante muchos años.
Debido a toda esta inestabilidad, el tendido de la primera línea de ferrocarril, para unir el puerto de Veracruz con Ciudad de México, tardó 40 años en hacerse realidad. Sin ningún crecimiento económico durante esas décadas, la nueva república solo pudo desarrollar un Estado débil, y esa debilidad lo convirtió en terreno abonado para la corrupción. Se exigían sobornos a cambio de favores y para obstruir la justicia. Los bandoleros mexicanos se hicieron legendarios; después de que se consiguiera, por fin, derrotarlos, a costa de instaurar una dictadura militar, volvieron a aparecer aún con más fuerza durante la Revolución mexicana de 1910.
Estos son los orígenes decimonónicos de la corrupción y la impunidad. Tuvieron consecuencias duraderas, en la medida en que crearon una gran diferencia entre el funcionamiento del Estado en México y en Estados Unidos. No obstante, a ellos hay que sumar otros factores y acontecimientos más recientes que hoy siguen teniendo repercusión.
El primer factor es el volumen de la economía sumergida en México. Según los criterios con que se mida, entre un tercio y dos tercios de la población mexicana actual vive de prácticas económicas toleradas pero al margen de la ley. En general suele tratarse de infracciones menores, como la ocupación de parcelas vacías en las periferias de las ciudades o la venta ambulante. Pero la única forma de regular una economía sumergida es practicar pequeñas formas de corrupción: por ejemplo, los policías que aceptan sobornos para hacer la vista gorda en los controles del volumen y el tráfico de operaciones.
Un segundo factor anclado en el presente es el relacionado con la base fiscal de México. El gobierno mexicano lleva mucho tiempo obteniendo una parte desproporcionada de sus ingresos de la empresa petrolífera estatal, Pemex, que, en la actualidad, proporciona muy por encima del 30% del presupuesto federal. Esos ingresos del petróleo han hecho que el gobierno federal recaude poco de los impuestos. En 2012, los ingresos tributarios representaron algo menos del 10% del PIB, y los ingresos totales del Estado, incluidos los de Pemex, no constituyeron más que el 18% del PIB, un porcentaje muy inferior al 26% del PIB en el caso de Estados Unidos y el 32% en Brasil. Esa base tributaria tan reducida hace que la capacidad de pedir responsabilidades sea escasa. A la hora de la verdad, uno obtiene lo que paga.
No se representa ni ellos, mucho menos al pueblo de México.
Por último, existe un factor especialmente destructivo que hay que tener en cuenta para completar el cuadro: la ciénaga de impunidad de México se debe en gran parte a las políticas estadounidenses en materia de control de armas y lucha contra el narcotráfico.
EE UU ha decidido criminalizar la economía que satisface su apetito por consumir drogas

La frontera entre Estados Unidos y México soporta el tráfico más intenso del mundo, un tráfico que depende de las diferencias entre los dos países: como la mano de obra es más barata a un lado, los trabajadores atraviesan la frontera para pasar al otro, y lo mismo ocurre con cualquier otra mercancía.

Detrás de los horrores actuales, los crímenes y la impunidad que padece México, existe una historia de profundas raíces que solo pueden afrontar los mexicanos, pero las políticas estadounidenses en materia de drogas y armas también son responsables

jueves, 27 de noviembre de 2014

El futuro de España, NUNCA MÁS puede quedar en manos de políticos. No precisamente, estos vienen de Marte.

En España, nunca vamos a dejar de ser personajes del Quijote con el valor negativo añadido de no saber a quién representaremos a la apertura del telón.
Si bien, hasta la fecha,  todos los partidos políticos con representación parlamentaria, tanto a nivel nacional o internacional han conseguido dicha representación con promesas populistas o greguerías bizantinas. El presente con vistas de futuro inmediato, no deja de ser más de lo mismo con mala fe por parte de los que la democracia denomina “políticos”
Vamos a tomar como referente a Podemos ya que a ellos les gusta chupar tinta para, posteriormente,  escupirla en las cámaras y medios de comunicación asociados a la causa.  Su éxito se basó en un programa electoral que ocupa 36 páginas y al que todo ciudadano tiene acceso desde la página web del partido. El programa es una maravilla desde el punto de vista de las relaciones públicas y el marketing, pero rezuma populismo por todos los costados. Las 36 páginas proponen, entre otras medidas, el impago de parte de nuestra deuda soberana, la pérdida de independencia del Banco Central Europeo, la democratización y nacionalización del sistema bancario, una renta básica para todos los ciudadanos, la moratoria de algunas deudas hipotecarias, el abandono de algunos de nuestros tratados de libre comercio o bajar la edad de jubilación a los 60 años. A primera vista, todas estas medidas suenan de maravilla y son muy atrayentes para la gran masa de descontentos a la sombra de la crisis que parece no querer abandonarnos. Pero analizadas con un poco de sentido común no pasan la prueba del algodón. No pagar la deuda soberana tendría consecuencias inimaginables sobre nuestra capacidad, como país, de acceder a los necesarios mercados financieros; la democratización del Banco Central Europeo traería consigo la ya casi olvidada inflación; la nacionalización del sistema bancario niega que fueron las instituciones financieras controladas por el sector público las más afectadas por la crisis; la renta básica parece milagrosa pero el programa electoral obvia el problema de su financiación; la moratoria hipotecaria generalizada haría un daño irreparable al futuro de nuestro sistema hipotecario; abandonar los tratados de libre comercio sería sinónimo de pobreza en muchos de los países que los firman y bajar la edad de jubilación niega las dinámicas demográficas a las que nos enfrentamos.

A todo esto, el PP piensa que al “”exitoso””  populismo de izquierdas electoralmente  debe responderse con populismo de derechas, igual de ahí deriva su identidad, Partido Popular. Mucho más sonoro y voceado cuando las elecciones estás a la vuelta de la esquina. Hace bien poco tiempo, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro presentó las directrices de la que sería su reforma fiscal y de inmediato se están aprobando en mala medida. Sus líneas generales son dobles y claras. Por un lado, bajar los tipos impositivos del impuesto de la renta y sociedades y eliminar algunas de sus deducciones fiscales y por el otro, no tocar el IVA. Bajar tipos impositivos del impuesto de la renta y sociedades es acertado ya que es cierto que en ambos casos son muy altos en comparación con la media de los países desarrollados. Pero no es menos cierto que deben eliminarse todas, o casi todas, las deducciones. Las deducciones son como las medidas del programa de Podemos. En principio, suenan muy bien y son muy atrayentes para el ciudadano, pero en la mayoría de los casos, solo reflejan el éxito de algún lobby en convencer al ministro o dirigente de turno. Mantenerlas es casi tan populista como proponer una renta básica o no pagar nuestra deuda soberana. Aunque, por desgracia, el populismo de derechas no acaba ahí.
Para que el ya precario sistema de bienestar no se venga abajo, de ninguna de las maneras  podemos permitirnos una caída recaudatoria, más bien todo lo contrario. El déficit público, aun corregido por el ciclo económico, es enorme y el nivel de deuda pública está llegando a cotas insostenibles. España tiene uno de los niveles de recaudación como porcentaje del PIB más bajo de toda la UE-27, rozando el 37 %, por tanto, cualquier reforma fiscal debe tener como uno de sus objetivos el aumentar la recaudación y reducir el déficit. Mantener deducciones y negarse a aumentar la recaudación vía IVA es populista y engañoso para el ciudadano ya que niega el hecho de que es necesario recaudar más para financiar los servicios públicos ya existentes. Y eso es lo que hace el proyecto de reforma fiscal presentado por el PP. El proyecto no aumenta la recaudación sino que la baja. Negar la evidencia de que es necesario aumentar la recaudación vía impuestos indirectos y eliminación de deducciones es tan irresponsable como presentarse a las elecciones europeas con un panfleto de 36 páginas. Cierto y verdad es que no es necesario aumentar los tipos del IVA, pero es capital recalificar muchos de los bienes que ahora están gravados a tipos reducidos. Tampoco es necesario eliminar todas las deducciones, pero sí la mayoría. Es claro que tomar medidas como estas es poco popular, pero de una necesidad innegable. La negativa del Gobierno del PP a reconocerlo roza la temeridad por imprudente tiranía.
La restricción presupuestaria debe cumplirse por lo que solo hay dos opciones posibles: más recortes o más deuda. Creer que con suficientes votos se puede gobernar sin una restricción presupuestaria es equivalente a pensar que podemos eliminar la ley de la gravedad con suficiente apoyo popular. No queremos entrar en valorar si más recortes del gasto público son o no deseables, eso es un problema entre el Gobierno y sus votantes. Sin embargo, no reconocer que es probable que esta reforma implique recortes adicionales en el gasto público es tergiversar la realidad. Otra forma de populismo. El coste de la reforma es de unos siete mil millones. Si queremos cumplir con el déficit y no hay otros aumentos impositivos suficientes para compensar la bajada de tipos impositivos sobre la renta y beneficios empresariales, habrá que recortar el gasto. Si volvemos a saltarnos el déficit, la deuda aumentará más de lo previsto con las consecuencias que eso conlleva. Esa es la impopular realidad y negarla es de lo más popular.

Puede que haya quien piense que para ganar unas elecciones es imperativo ser populista, que no hay otra opción. Pero lo cierto es que en muchas ocasiones los gobiernos se han tenido que enfrentar a situaciones difíciles sin tirar de la receta populista. Sin ir más lejos, el actual Ejecutivo ha aprobado medidas tan impopulares como necesarias. Por un lado, ha reformado el mercado laboral mejorando la negociación colectiva y, por otro, ha hecho más sostenible nuestro sistema de pensiones, aceptando casi en su totalidad las recomendaciones del comité de expertos. También subió el IVA, hace ya casi dos años, alejándonos de un precipicio que parecía atraernos sin remedio. Todas esas medidas fueron impopulares, valientes y elogiadas por los firmantes de este artículo. Pero parece que ese tiempo quedó atrás. Hemos pasado de hacer políticas impopulares, pero necesarias para el futuro del país, a adoptar medidas populares pero que pueden tener consecuencias nefastas para el futuro de nuestros ya mermados bolsillos, ellos llaman arcas del Estado. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El socialismo se opone al individualismo como idea fuerza política, ética y moral.



















Gustavo Bueno, catedrático de Fundamentos de Filosofía e Historia. Para blog de Juan Pardo.


La ideología del socialismo, en cuanto socialdemocracia, se funda en una concepción de la Naturaleza y del Género humano enteramente metafísica, equiparable a la ideología de algunas escuelas del estoicismo en la antigüedad.

1. «Socialismo» se opone a «individualismo»
Socialismo es una palabra derivada del adjetivo «social», con el que designamos todo aquello que tiene que ver con las sociedades humanas, zoológicas o vegetales (al menos tal como las considera la Fitosociología). La derivación del adjetivo «social» de «socialismo» es una transformación de un adjetivo en un sustantivo abstracto («el socialismo»), mediante su composición con el sufijo hipostático -ismo, que convierte al adjetivo neutro («escalar», diríamos también) «social» en un valor positivo («vectorial») susceptible de asumir una intención normativa, es decir, la condición de una idea fuerza confrontada con los contravalores correspondientes.
Ahora bien, como el adjetivo neutro «social», en principio meramente descriptivo, se opone al adjetivo «individual», así también el sustantivo abstracto «socialismo» se definirá por oposición al sustantivo abstracto «individualismo». Según esto, diríamos, por ejemplo, que las abejas, en tanto necesitan convivir con otras de su misma especie, son «socialistas», en su sentido más genérico, mientras que los cangrejos ermitaños son «individualistas» (cuando se les contrapone a los cangrejos de su misma especie, aunque no lo sean en relación con los moluscos que tienen que albergar en sus conchas).
Supondremos, por tanto, que de los sustantivos abstractos «socialismo» o «individualismo» resultan los adjetivos (con valor normativo, positivo o negativo) «socialista» o «individualista», si bien estos adjetivos suelen quedar restringidos, por no decir secuestrados, al campo de las sociedades humanas, sin perjuicio de que las abejas, desde Aristóteles hasta Mandeville, desde Platón hasta Wiener, hayan sido utilizadas como modelos o contramodelos de las sociedades políticas.
2. El socialismo de los partidos políticos socialistas, como sinécdoque
Acaso la reducción, o el secuestro, del término «socialismo» al campo político, como cuando se interpreta el socialismo como denominación de un partido político parlamentario, frente a otros, no tiene más alcance que el de una sinécdoque gramatical (pars pro toto), debida al uso de la lengua. Y la razón es que la estructura lógica de los cuerpos sociales vivientes (sean plantas, sean animales, sean hombres) es similar, a saber, la estructura de las clases lógicas tal como la estudia la Lógica de clases.
Naville distinguió (en un conocido trabajo de gran interés político) las clases lógicas de las clases sociales (en el sentido marxista), como si las clases sociales no fueran también un caso particular de las clases lógicas. Naville no tuvo en cuenta que las clases lógicas podían ser distributivas (como es el caso de la clase, de extensión indefinida, de los triángulos equiláteros, cada uno de los cuales es, en el contexto, independiente de los demás), pero también atributivas (como es el caso de los conjuntos de los veinte triángulos equiláteros que componen un icosaedro).
En cualquier caso, los elementos de las clases lógicas (sean distributivas, sean atributivas) no tienen por qué ser considerados siempre como homogéneos o clónicos, puesto que hay también clases climacológicas. 
3. Variedad de acepciones de «socialismo»
La contracción de los términos socialismo o socialista a las sociedades políticas humanas alcanza su plenitud en la contracción, que hemos calificado de «secuestro», que tuvo lugar en el siglo XIX por obra de Pierre Lerroux, y que se mantiene en la actualidad. Pierre Lerroux sobreentendió, por sinécdoque, que socialismo había de circunscribirse no ya a las sociedades humanas, sino a algunos tipos de sociedades humanas tales como las que Marx llamó comunistas, o en vías de serlo; o bien como las que después de Marx formaron, en la Alemania de 1875 el Partido Obrero Socialdemócrata (Liebknecht, Bebel) y, unidos a los lassallianos, el Partido Socialista Obrero de Alemania, en el que militaría el «revisionista» Bernstein y el «renegado» Kautsky.
El «secuestro», por contracción interesada, del término socialismo (tanto por los comunistas partidarios de la dictadura del proletariado, como por los socialdemócratas partidarios de la vía democrática y pacífica hacia el socialismo), llegó hasta el extremo de considerar como no socialistas, por tanto, en el fondo, como no humanos, o como «hombres alienados», a los mismos adversarios «capitalistas», como si una sociedad anónima capitalista no fuera una «agencia de socialización», tanto o más efectiva de lo que pudiera serlo un sindicato obrero.
Sin embargo, fue el secuestro del término socialismo lo que transformó en una idea fuerza, en el terreno político, pero también en una idea fuerza moral o ética, al termino socialismo, y lo convirtió en una especie de concepción del mundo que comprendía una filosofía del hombre, una moral y una ética, como fue el caso de Engels o el de Kautsky.
Ahora bien: ¿quién comunicaba a esta acepción, resultante de un secuestro, su fuerza propia? No la idea del socialismo en general (porque tan «socialista» es una sociedad anónima capitalista como pueda serlo un partido socialdemócrata), sino la idea de un socialismo previamente contraído o secuestrado por la socialdemocracia (o en su caso, por el nacional socialismo), que se enfrentaba a otros socialismos, ya fuera el socialismo marxista leninista, ya fuera el socialismo anarquista del comunismo libertario, ya fuera el socialismo cristiano (el socialismo de los «cristianos para el socialismo»), ya fuera el socialismo capitalista liberal.
El secuestro del término socialismo por un partido político en el terreno gramatical no dejaba de ser una sinécdoque; pero en el terreno político, ético o moral equivalía a la conformación de un modelo de humanismo basado en la identificación del propio partido con el hombre ideal, con el hombre nuevo, con el hombre del futuro. Desde este momento, un socialista convencido podría definir su condición de «socialista de toda la vida» como su título más sagrado, a la manera como un cristiano de las Cruzadas, pero también un musulmán yihadista, alegará su condición de cruzado o de yihadista como el título más sublime que acredita su condición de verdadero hombre. La diferencia acaso podría ponerse en que el cruzado o el yihadista se acoge si es preciso a la vía violenta en la transformación del hombre actual en el hombre nuevo, y estará dispuesto a morir por sus ideales; pero el socialista demócrata (el socialdemócrata) no necesitará comprometerse con semejante decisión, y no ya por la vía del escepticismo, sino porque confía que el progreso global de la evolución social humana conducirá al género humano a transformarse en el hombre nuevo, que el humanismo socialista propugna. De este modo, el socialista político viene a transformarse en una suerte de confucionismo práctico, que confía en que sus actos cotidianos más vulgares tienen consecuencias futuras sublimes.
4. El secuestro del término «socialismo» por los partidos «de izquierda»
Gracias a la ignorancia de la estructura polémica y aún trágica de las sociedades humanas, un socialista podrá alimentar durante toda su vida una especie de conciencia de superioridad sobre los demás partidos políticos y, sobre todo, sobre los partidos que él llama «de la derecha». La confianza en el progreso de la humanidad, en la paz perpetua, en la igualdad, la libertad y la solidaridad, en la alianza de las civilizaciones, en la abolición definitiva de la violencia de género, en el aborto libre, &c., le permitirá mantener una especie de serenidad durante toda su vida, porque la «confianza cósmica» depositada en el progreso de la Naturaleza y del Género humano será capaz también de transformar sus actos más vulgares en actos sublimes. Pero esta confianza, que sólo puede mantenerse en sociedades en las cuales los trabajadores viven en posesión de un «estado de bienestar» y tienen acceso político o sindical a los aparatos de control del Estado, es solidaria de la ignorancia.
Si el socialismo ha logrado ser una idea fuerza, o lo sigue siendo, es debido no a la idea filosófica del socialismo genérico, sino a la idea política de un «socialismo aureolar», un socialismo que se sitúa en un futuro indefinido pero entendido como si este futuro tuviese ya una realidad presente y a la mano, tangible y con la cual hay que contar en cualquier decisión política, ética o moral. 
En conclusión, si el socialismo es una idea filosófica, sin necesidad de ser una idea fuerza, en el terreno de la política, es en la medida en que la entendemos como idea que se contrapone al individualismo, a la manera como desde Augusto Comte la sociología se contraponía a la psicología –a la psicología mentalista de la conciencia, colindante siempre con el idealismo. Quienes creen en el socialismo como si fuera una idea fuerza capaz de organizar la vida de los hombres sólo pueden alimentar esa creencia en el terreno de una ignorancia profunda, que confunde lo que es una idea aureolar, mitopoiética, con una idea positiva.
En realidad el socialismo político, como ideología política, ética o moral, es un humanismo confuso cuya fuerza, aún de carácter laico, es enteramente paralela a la de los no menos confusos humanismos cristianos o mahometanos, que por cierto reciben su alimento precisamente de fuentes no humanas sino pretendidamente divinas.

No dudamos que esta idea fuerza ofrece a sus creyentes una explicación de las «injusticias» de las diferencias de clase o de las maldades del capitalismo; pero esta idea ejerce su influjo animador de manera similar a como la idea de Dios ejerce un influjo elevante y santificante en quienes creen en él.




Este era el aspecto del senado cuando trataban el tema de los "deshaucios"

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La Ley 3/2012, de 6 julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo, entre otras barbaridades dice:
“Bastará con que un trabajador falte nueve días hábiles al trabajo de forma intermitente en dos meses consecutivos o 15 en cuatro meses ininterrumpidos. El artículo 6 del Convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscrito por España, señala que la ausencia temporal del trabajo por motivo de enfermedad o lesión no deberá constituir una causa justificada de terminación de la relación de trabajo. Informe de la OMS, "un simple resfriado puede conllevar más de nueve días para su plena curación" -Igual ha sido esa la causa de dimisión de ANA MATÓ.
La única diferencia es que el Gobierno de Rajoy,  a este tipo de despido le llaman “OBJETIVO” ellos no saben su significado, la OIT, tampoco, pero el despido es procedente.
No es broma, en cambio, ir a buscar novia o compañera de cama a Canarias se considera SUBJETIVO. Primero porque se considera movilidad laboral dentro del ámbito de sus funciones –comisiones de control- y segundo, porque solo tendrían que informar a la comisión, o sea, a ellos mismos.
Según, Olga Henao Cárdenas y por qué no tiene que ser cierto,  aun le quedan algunos senadores en el armario. Para mí que esta pájara es la Mata Hari  venezolana al servicio de Podemos camuflada en el PP. 
El tirano despido objetivo supone un quebranto en la economía del despedido. Por descontado, no podría hacer frente a sus pagos, entre ellos el de la hipoteca…Así trata la Policía Nacional al hijo de nueve años y con síndrome de Down. Una imagen vale más que mil palabras.


Ha pedido la interpol a instancias del tribunal competente de la UE hasta en cinco ocasiones que se identifique a estos policías. Contestación de lo que llaman Gobierno de España “es de nuestra competencia”, de modo que les protegen…………… Mejor  termino, a veces, se me va la cabeza. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

París...., aun es París y bien vale una misa.



He vivido en muchos lugares y con ningún otro me ocurre nada parecido. Tal vez porque con ninguna ciudad soñé tanto de niño, atizado por las lecturas de Julio Verne, de Alejandro Dumas y de Victor Hugo, y a ninguna otra quise tanto llegar y echar allí raíces, convencido como estaba, de adolescente, que solo viviendo en París llegaría a ser algún día escritor. Cada vez que voy a París siento una curiosa sensación, hecha de reminiscencias y nostalgia. Los recuerdos, que fluyen como una torrentera, van sustituyendo continuamente la ciudad real y actual por la que fue y solo existe ya en mi memoria, como mi juventud.
Por supuesto era una gran ingenuidad, sin embargo, de algún modo, resultó cierto. En una buhardilla del Wetter Hotel, en el Barrio Latino, terminé mi primera novela y en los casi siete años que viví en París publiqué mis primeros tres libros y empecé a sentirme y funcionar en la vida ni más ni menos que como un escribidor. En el París de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta vivían todavía Sartre, Mauriac, Malraux, Camus, y un día descubrí a André Breton, de saco y corbata, comprando pescado en el mercadito de la rue de Buci. Una tarde, en la Biblioteca Nacional de entonces, junto a la Bolsa, tuve de vecina a una Simone de Beauvoir que no apartaba un instante la vista de la montaña de libros en la que estaba medio enterrada. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, Ionesco y Adamov, y a éste y sus ojos enloquecidos se lo veía todas las tardes escribiendo furiosamente en la terraza del Mabillon.
La ducha en el hotel costaba 100 francos de entonces, uno de ahora, exactamente lo mismo que un almuerzo en el restaurante universitario y que una entrada a la Comédie-Française en las matinés de los jueves, dedicadas a los escolares. Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y yo no me perdía ninguno. Allí vi una noche la más inteligente, elegante y hechicera confrontación política que he presenciado en mi vida, entre el primer ministro de De Gaulle, Michel Debré, y el líder de la oposición, Pierre Mendès-France. Me parecía imposible que quienes se movían con esa desenvoltura en el mundo de las ideas y de la cultura fueran solo políticos. Ahora las películas de la Nouvelle Vague no parecen tan importantes, pero en esos años teníamos la idea de que François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Louis Malle y su órgano teórico, Cahiers du Cinéma, estaban revolucionando el séptimo arte.
Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y no me perdía ninguno

Pero, tal vez, si tengo que elegir el más vivo y fulgurante de mis recuerdos de esos años, sería el de los de los discursos de André Malraux. Siempre he creído que fue un grandísimo escritor y que La condición humana es una de las obras maestras del siglo veinte (el menosprecio literario de que ha sido víctima se debe exclusivamente a los prejuicios de una izquierda sectaria que nunca le perdonó su gaullismo). Era también un orador fuera de serie, capaz de inventar un país fabuloso en pocas frases, como lo vi hacer respondiendo, en una ceremonia callejera, al Presidente Prado, del Perú, en visita oficial a Francia: habló de un “país donde las princesas incas morían en las nieves de los Andes con sus papagayos bajo el brazo”. Nunca olvidaré la noche en que, en un Barrio Latino a oscuras, iluminado solo por las antorchas de los sobrevivientes de los campos nazis de exterminio, evocó al mítico Jean Moulin, cuyas cenizas se depositaban en el Panthéon. Entre los propios periodistas que me rodeaban había algunos que no podían contener las lágrimas. O su homenaje a Le Corbusier, con motivo de su fallecimiento, en el patio del Louvre, enumerando sus obras principales, de la India a Brasil, como si fueran un poema. Y el discurso con el que abrió la campaña electoral, luego de la renuncia de De Gaulle a la presidencia, con esa frase profética: “Qué extraña época, dirán de la nuestra, los historiadores del futuro, en que la derecha no era la derecha, la izquierda no era la izquierda, y el centro no estaba en el medio”.
Entonces, en aquel París, Un joven herido por las letras, insolvente podía vivir con muy poco dinero, disfrutar de una solidaridad amistosa y hospitalaria de la gente nativa, algo inconcebible en la Europa crispada, desconfiada y xenófoba de nuestros días. Había una picaresca de la supervivencia que, con la ayuda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, permitía a millares de jóvenes extranjeros comer por lo menos una vez al día y dormir bajo techo, recogiendo periódicos, descargando costales de verduras en Les Halles, cuidando inválidos, lavando y leyendo a ciegos o —los trabajitos mejor pagados— haciendo de extra en las películas que se rodaban en los estudios de Gennevilliers. En uno de los momentos más difíciles de mi primera época en París yo tuve la suerte de que el locutor que narraba en español Les Actualités Françaises perdiera la voz y me tocara reemplazarlo.
Vislumbrar Notre Dame me disipa malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros
París fue siempre una ciudad de librerías y, aunque las estadísticas digan lo contrario y aseguren que se cierran a la misma velocidad que se cierran los viejos bistrots, la verdad es que sigue siéndolo, por lo menos por los alrededores de la Place Saint Sulpice y el Luxemburgo, el barrio donde vivo y donde ayer, en un paseo de menos de una hora, conté, entre nuevas y viejas, más de una veintena. Claro que ninguna de ellas tiene, para mí, el atractivo sentimental de La Joie de Lire, de François Maspero, de la rue Saint Severin, donde, el mismo día que llegué a París, en el verano del año 58, compré el ejemplar de Madame Bovary que cambiaría mi vida. Esa librería, situada en el corazón del Barrio Latino, era la mejor provista de novedades culturales y políticas, la más actual y también la más militante en cuestiones revolucionarias y tercermundistas, razón por la cual los fascistas de la OAS le pusieron una bomba. Todavía recuerdo aquella vez, años más tarde de los que estoy evocando, en que llegué a París, corrí a la La Joie de Lire y descubrí que la había reemplazado una agencia de viajes. Probablemente fue allí cuando sentí por primera vez que el esplendoroso tiempo de mi juventud había comenzado a desaparecer. La muerte de esta maravillosa librería fue, me dicen, obra de los robos. Maspero había hecho saber que no denunciaría a los ladrones a la policía, a ver si con este argumento moral aquellos disminuían. Parece que más bien se multiplicaron, hasta quebrarla. Indicio claro de que París empezaba a modernizarse.

Algo no ha cambiado, sin embargo; sigue allí, intacta, idéntica a mis recuerdos de hace cincuenta y tantos años: Notre Dame. Yo vivía en París cuando, luego de tempestuosas discusiones, la idea de Malraux, ministro de Cultura, de “limpiar” los viejos monumentos prevaleció. Liberada de la mugre con que los siglos la habían ido recubriendo, apareció entonces, radiante, perfecta, milagrosa, eterna y nuevecita, con sus mil y una maravillas, refulgiendo en el sol, misteriosa entre la niebla, profunda en las noches, fresca y como recién bañada en las aguas del Sena en los amaneceres. Desde que era joven me hacía bien ir a dar un paseo alrededor de Notre Dame cuando tenía un amago de desmoralización, una parálisis en el trabajo, necesidad de una inyección de entusiasmo. Nunca me falló y la receta me sigue funcionando todavía. Contemplar Notre Dame, por dentro y por afuera, por delante, por detrás o por los costados, sigue siendo una experiencia exaltante, que me disipa los malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros, las ganas de ponerme a trabajar, y me recuerda que, pese a todo, París es todavía París.
Mario Vargas LLosa 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Soraya Sáenz y Pedro el guapo pactan a sotto voce con Cebrian de moderador.

Pedro Sánchez, conocido popularmente como “Pedro el guapo”, acaba de tomar la decisión más transcendente desde que hace cuatro meses fue elegido nuevo líder del partido: su programa electoral lo coordinará la única dirigente socialista que está casada con un secretario de Estado del PP. Es solo un gesto, pero entre las élites políticas del régimen, el matrimonio formado por la diputada, Meritxell Batet (PSOE) y el secretario de Estado, José María Lassalle (PP) se pone constantemente como ejemplo de cómo debería ser el futuro de España: fingidos adversarios de día, apasionados amantes de noche. Pero eso sí, con todos sus secretos de alcoba solo disponibles para los altos responsables del Ibex 35.


“No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio”, decía con sorna Groucho Marx. Y Pedro Sánchez ha llevado este sabio e irónico aserto hasta sus máximas consecuencias: a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (PP), la llegó a cortejar invitándola metafóricamente a “irse de cañas” en “Viajando con Chester” (Risto Mejide) porque “conectamos más generacionalmente”. Ella, en estos preámbulos, le ha mostrado cierto desdén porque el PSOE votó en el Parlamento Europeo en contra de Jean-Claude Juncker, que también era un candidato elegido por socialistas y “populares” a escala continental: “Respetar la palabra dada facilita mucho llegar a acuerdos en el futuro”, le contestó Soraya que, lejos de enfadarse, estuvo amable y cortés.

El pacto PP-PSOE está más que hecho y el maestro de ceremonias está siendo el conocido periodista Juan Luis Cebrián, el directivo de Comunicación mejor pagado de España, aunque se ha tenido que “bajar” el sueldo de 13 millones de euros anuales a 2,1 por la bancarrota del Grupo Prisa. Para recuperar su antiguo salario necesita fraguar este “acuerdo bajo cuerda”, que ya es “sotto voce” en los pasillos del Parlamento, y a ello ha puesto todo su empeño. Para forjarlo, recientemente Cebrián se llevó a Barcelona a Soraya Sáenz de Santamaría y a Pedro Sánchez para que “oficiaran” conjuntamente de “padrino” y “madrina” de la nueva edición de El País en catalán (elpais.cat). Fue otro gesto también significativo. Allí, los “testigos” del pacto fueron los dirigentes políticos de CiU y ERC: el primer teniente de alcalde de Barcelona, Joaquim Forn (CiU); el gran viajero y síndic de greuges, Rafael Ribó; el coordinador general de Convergència, Josep Rull, el diputado Oriol Amorós (ERC) y el ex diputado Joan Ridao (ERC).

El contenido del pacto se ha esbozado por el momento de forma reservada y sencilla aunque en el Congreso de los Diputados es ya un secreto a voces que se corre como la pólvora por los oídos de los parlamentarios: entre ambos partidos deben obtener 176 escaños, que es la mayoría absoluta. Hoy tienen 266 [170 (PP) + 96 (PSOE)], luego les “sobran” aún 90 escaños para poder gobernar conjuntamente hasta 2019. Es el tiempo que necesitan para “echar” a entre 1,5 y 2 millones de ciudadanos jóvenes o mayores de 50 años: si la economía crece al 2%, “sobran” 1,5 millones que deberán marcharse de España o resignarse a la pobreza extrema, cifra que se elevará a los 2 millones si la economía española se estanca por deflación, como lleva ocurriendo en Japón durante más de una década.

Meritxell (PSOE) y Lassalle (PP), la pareja política favorita del régimen
El actual “engranaje” no da para más a causa de la corrupción sistémica, la “hiperinflación” de cargos públicos y administraciones y la debacle económica. Sobre esto además hay coincidencia porque el riesgo lo pronostican actores independientes como los redactores del “informe Berenberg”, el de Standard & Poor’s (S&P), los de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la propia Comisión Europea e incluso nacionales (Bankinter, Funcas, Ceprede, etc…)

Esta es la razón por la que PP y PSOE admiten que van a sufrir un duro castigo de la sociedad española por haber llevado a España a la ruina laboral y económica, pero confían en no descender entre los dos más de esos fatídicos 90 escaños. Los socialistas confían en obtenerlos con Pedro Sánchez (solo tendrían que descender 6 escaños) mientras que el PP tendría que despeñarse por encima de las 80 actas para no alcanzar su meta. Su “gurú” electoral, Pedro Arriola, le ha garantizado a Rajoy que ese escenario no sucederá si logran “sujetar” a Vox mediáticamente, (de ahí el boicot al que han sometido a la formación de Santiago Abascal) y si UPyD no se une a Ciudadanos. En medios “populares” señalan que ese fue el compromiso que Rosa Díez alcanzó con Rajoy en la Moncloa: antes pactarían con el PP que con Albert Rivera.

Si las expectativas electorales de PP y PSOE se cumplieran, el presidente sería del partido que alcanzara más actas y la vicepresidencia para su “rival”. El acuerdo tiene una cláusula: sea cual fuere el resultado, el PSOE ha pedido los Ministerios de Educación y Sanidad para sendos miembros de su nueva Ejecutiva especializados en estas áreas y expresamente elegidos Pedro Sánchez, mientras que Soraya Sáenz  se ha reservado Economía e Industria. El resto es negociable.

Aunque los socialistas van a hacer todo lo posible por desdibujar este pacto, negarlo públicamente e incluso abominar de él o prometer que nunca lo suscribirán (su electorado es el que más lo rechaza y no tanto el del PP), de nuevo las palabras de Pedro Sánchez en ese sillón de psiquiatra que es “Viajando con Chester” resultan reveladoras: “La gente se sorprendió cuando fui a saludar a Rajoy en la sesión de control, pero al final es entender la política, el deporte y la vida no como una confrontación entre enemigos, sino como adversarios en este caso políticos”, señaló Pedro Sánchez. “No aspiro a caerle bien a Rajoy“, reconoció seguidamente. Y añadió: “Me iría a tomar una caña antes con Soraya Sáenz de Santamaría que con Rajoy“.

Existen más indicios sobre ello. Dada la frecuente impostura que mantienen los políticos del régimen para no revelar sus reales intenciones, los psicólogos conocen otros mecanismos proyectivos psicoanalíticos para descubrir la verdad. El “test de Rorschach” es uno de los más sofisticados, pero también hay otros más sencillos. Es lo que le hicieron a Pedro Sánchez en una entrevista concedida recientemente a la Cadena Cope. En el test final debía elegir rápidamente entre dos ideas la que considerara más cercana, sin tiempo apenas para pensar. Entre sus antecesores Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, se quedó con Felipe González. También reconoció que prefiere a IU antes que a Podemos y a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, frente a la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre. Por eso no ha sido ninguna sorpresa que, antes de ceder a las bases del PSOE que reclaman un pacto con Podemos, el nuevo secretario general de los socialistas ha elegido para coordinar su programa electoral (la decisión es más que significativa) al mejor ejemplo de quien prefiere un pacto PSOE-PP.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Los dueños del mundo son sus pobladores. El respeto y la honradez, su identidad. Gracias, Obama, gracias en nombre de la comunidad hispana.




No, no ha sido fácil la decisión del Presidente de USA, Obama. El decreto por el que se protege la deportación a millones de hispanos se entiende como una declaración de guerra a republicanos y resto de colonizadores de la cosmopolita colonizada nación al norte del Atlántico.  Los dueños del mundo son sus pobladores. El respeto y la honradez, su identidad.
Es digno y meritorio el gesto de Obama, gesto de auténtico líder de esos que marcan las diferencias y hasta nos hace reflexionar que en política, no todo es corrupción.

Gracias Obama, gracias líder, gracias político; el pueblo hispano siempre rendirá culto a tu cumplida promesa electoral. Posiblemente hayas quemado tu vida política, no así tu alma y sentido de la responsabilidad humana. Sin lugar has puesto a miles y miles de políticos en estado de redención y eso, eso te consagra como persona; ser presidente “made in USA”, NO. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

El socialista, Pedro Sánchez, vende butifarra catalana para el cocido madrileño..

El presidente interino de los socialistas españoles, Pedro Sánchez hace manifestaciones más propias de un político consumido que de una “”persona”” que está liderando la oposición. ¿A qué viene lo de SU reforma Constitucional? Todos sabemos que es necesaria y de hecho se hará, con independencia de quien gane las elecciones. No, pero él, solo pretende contentar a los independentistas o butifarras catalanes.  No es serio. ¿Dónde, qué puntos hay que reformar?  

Este individuo sigue pensando que en política todo es válido y, en estos momentos, está muy lejos de la realidad.
No se puede estar mareando todos los días a  la perdiz. Para esos menesteres ya está bien Rajoy.  Bien sabe este parlamentario de rebote que aun tiene que aclarar su colaboración especial en el caso Bankia.  

Ahora trota de pueblo en pueblo vendiendo humo tóxico con el federalismo. Hay más de 50 modelos.  No aclara en qué se diferencia el Estado federal del Estado de las autonomías.  Tampoco dice  si piensa cambiar el mapa político de las autonomías,  si lo dejará como esta o, sencillamente, si se retirará de la política de primer nivel antes de las elecciones. Por cierto, en el mismo discurso, hace unos días, repitió cinco veces que cree en la presunción de inocencia –supongo que se refería a Chaves, Griñán, Zarrias y otras malas hiervas. No pensaba igual hace un mes cuando pedía dimisiones a diestro y siniestro.

Lo de la presunción de inocencia es bastante demasiado relativo, sencillamente, un juez ha visto indicios “lo suficiente” de estos andaluces a la madrileña –casualidad, ninguno es andaluz-  como para imputarles, abrir expediente, procesarle y enviar “copia” para que sean juzgados por un tribunal setenciador. Nunca antes de 15 años, aún no se ha juzgado el caso FILESA, ni el Gurtel , ni…….., por tanto, una indecencia. 

martes, 18 de noviembre de 2014

México: El PRI, no sabe gobernar; el PAN, tampoco.


No se sabe a ciencia cierta, si España es una filial política de México o Viceversa. Lo que es evidente y sin posibilidad de maniobrar en dirección a la corrección es que el futuro de ambos países solo conduce a la miseria con valor añadido de terror y esclavitud, aunque ésta un tanto sicodélica. Igual es por la modernidad del presente.
Se supone que los cambios económicos serían la plataforma para transformar la realidad. Y quizá eso podría ser cierto en un país menos surreal; uno en el que, por ejemplo, el partido en el poder no lleve el absurdo nombre de “revolucionario institucional”. El presidente Peña Nieto creyó que bastarían las reformas económicas para dejar atrás al México bárbaro. Obviamente no ha sido así, entre otras cosas porque el México bárbaro es el que trajo de regreso al PRI a Los Pinos y, para su desgracia, también el que podría sacarlo.
Las atrocidades registradas en Iguala muestran cuán lejos está México de ser un país de leyes y cómo el combate a la impunidad es tan necesario como las reformas económicas para la modernización del país. "Las dos brutalidades parecen suficientemente serias como para cambiar el curso de estos dos años de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Peña ha dado prioridad a la reforma económica y le ha restado importancia a la ley y al orden como forma de modernizar México, sin admitir que ambas son igualmente importantes".
Anteriormente, el que gobierno de Felipe Calderón se lanzó a una especie de "guerra santa" salvaje y despiadada en contra del crimen organizado, pero sin inteligencia militar y sin haber saneado a los cuerpos policiacos, el de Peña Nieto decidió cambiar la estrategia… y luego no hizo nada. Trajo asesores colombianos, se habló de un cuerpo nacional de carabineros para sustituir a las frágiles policías regionales y locales, se dijeron muchas cosas y en la práctica se terminó haciendo algo muy similar a lo del sexenio anterior: correr de un lado a otro para apagar el fuego más urgente en la pradera encendida a lo largo de los bolsones del territorio nacional en los que el Estado ha perdido el control.
Michoacán, estado en el que las guardias de autodefensa conquistaron la atención internacional cuando, convertidas en milicias paramilitares, comenzaron a confrontar a balazos a las mafias locales. Tras el envío de varios miles de soldados, la desaparición de poderes locales de facto y la designación de un Comisionado especial, las mafias siguen operando como antes, las guardias de autodefensa han sido sofocadas y algunos de sus líderes están en prisión. Las cosas siguen igual que antes en Michoacán, aunque la prensa internacional ha abandonado la zona y esta ya no es motivo de escándalo, por el momento. Para desgracia de Peña Nieto el aparente desinterés obedece a las peores razones: exabruptos más brutales procedentes de México han ocupado los titulares de los diarios en las capitales del mundo; los románticos Robin Hood de autodefensa han sido sustituidos por las salvajes matanzas perpetradas por autoridades. Como todos sabemos, el nuevo incendio es la desaparición de estudiantes en Iguala, Guerrero y hace unas semanas la ejecución sumaria por parte del ejército de 23 personas en Tlatlaya, estado de México, apenas a 180 kilómetros de distancia.
El fracaso del gobierno en su lucha contra el crimen organizado ha sido un fracaso por partida doble. Primero, porque en realidad no se emprendió estrategia alguna más allá de una tibia reforma judicial y algunas fanfarrias. Terminaron imponiéndose las inercias anteriores consistentes en buscar y atrapar a cabecillas del Narco para lograr golpes mediáticos no obstante saber que eso no modifica la estructura del crimen organizado. En realidad el descabezamiento lo hace más sangriento por las disputas fratricidas entre los nuevos liderazgos. La única diferencia sustancial con respecto a la administración de Calderón fue el intento de hacer desaparecer de la narrativa todo el tema de la inseguridad. La negación como un recurso para eliminar una realidad imbatible y desesperanzadora.
La táctica no habría sido mala si las reformas económicas del Gobierno fueran más radicales o si Marx hubiera tenido razón y fueran las estructuras económicas las que definen el edificio social. Pero no es así. Las reformas de Peña Nieto son demasiado tibias incluso para modificar sustancialmente a la economía, y esta ya ha dejado de ser una solución estructural frente a los muchos fuegos provocado por la descomposición de la justicia y la inseguridad pública.

Ha llegado el momento en que el Gobierno priista debe jugarse el todo por el todo en una apuesta radical y definitiva en contra de la corrupción, la impunidad y la ausencia del Estado de derecho. Eso implica transformar a México y transformarse a sí mismo. El problema es saber si Peña Nieto tiene los suficientes huevos, Gúevo o Wevos que la lucha exige.

sábado, 15 de noviembre de 2014

La justicia argentina ataca a lo kamikaze a la ya muy debilitada España


No deja de ser preocupante la innobleza del recién nombrado Ministro de Justicia, Rafael Catalá, ante la solicitud de la Interpol para detener a una veintena de españoles por supuestos crímenes de lesa humanidad, según ORDENA, sin razonamientos jurídicos "la jueza Buruburubudía”, también conocida como María Servini a la que está utilizando, Cristina KK, para crispar más si cabe las relaciones socio económicas entre Argentina y España. Cuando, realmente, solo se disputan el nº 1 en corrupción.  El que un Ministro se limite a argumentar que esos supuestos crímenes han prescrito en España o están borrados por la ley de amnistía, sencillamente, ES PREOCUPANTE. Dejar con el culo al aire a dos  intachables demócratas como Martín Villa y Alfonso Osorio,  otros “bajo sospecha” de que han sido autores pasivos de terroríficos crímenes contra los que no se puede proceder porque tales crímenes han prescrito. Eso es impropio de un miembro del Gobierno español, entre otras muchas razones, porque es una defensa mezquina de personas honorables. Parece cómplice de quienes están deseando abrir un proceso, pero no al franquismo, sino a quienes construyeron la democracia, para bien o para mal,  en España.

Rodolfo Martín Villa, todo  un caballero, quiere declarar ante esa anciana y equivocada jueza. Quiere que se conozca su verdad, ahora que volvemos a estar en una revisión de la memoria histórica, aunque gobierne Rajoy. Exige declarar para no quedar como un delincuente salvado por el simple paso del tiempo o por la aplicación de una amnistía. Martín Villa tuvo cargos públicos en el franquismo, como otros muchos miles de españoles. Fue ministro en el primer Gobierno de la monarquía, pero no de Gobernación cuando se produjeron los lamentables sucesos de Vitoria. La jueza por problemas seniles, no se ha molestado en contrastar los datos que le ha pasado el denunciante y, encima, dicta órdenes de detención sin escuchar a los denunciados ¡Manda Huevos¡. Es una de las consecuencias de la «justicia universal» cuando es aplicada desde la ineptitud, la falta de información y el resentimiento.

Reitero, lo que más me preocupa, en este caso, es la argumentación jurídica  del ministro de Justicia, Rafael Catalá Polo. ¿Nadie explicó a este innoble ministro la historia de la democracia española y sus “autores”? ¿Se puede gobernar sin conocer los méritos de personajes como Osorio o Martín Villa, nada menos que frente al golpismo y nada menos que para construir el consenso que dio lugar a la Constitución? Me sumo a la indignación de Martín Villa. Es una indignación política: mal va el país, mal futuro se le presenta, si hasta el ministerio de Justicia sigue  el juego al revisionismo de la, posiblemente,  mejor historia de la política y sus políticos que jamás haya tenido España. 


Para terminar, cabe recordar que anciana, jueza Buruburubudía, fue nombrada por Carlos Menem y protegió a su cuñada, Amira Yoma, de lavar dinero proveniente del narcotráfico, precisamente en España y, precisamente, al Juez Garzón. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Podemos cambiará las cosas de verdad. (Carolina Bescansa)

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Carolina Bescansa Hernández, responsable de la Unidad de Análisis Político de Podemos, para blog de Juan Pardo

El  proceso de descomposición económica, institucional y política en curso están orillando violentamente el presente de millones de personas, poniendo en cuestión la plena integración de las grandes clases medias y asustando, cada día un poco más, al conjunto de las grandes mayorías sociales. Los efectos de la recesión económica y la corrupción estructural nos sitúan en lugares cada vez más alejados de los sentidos de la economía moral nacidos de los consensos de la transición. Ha entrado en crisis el sistema financiero, el modelo bancario, la jefatura del Estado, los órganos jurisdiccionales, el modelo territorial, las instituciones de la representación, los partidos, los sindicatos y, también, las ideas básicas con las que nuestra sociedad se ha entendido a sí misma desde la fundación del régimen del 78. Por primera vez en décadas, nadie se atreve a aventurar lo que pasará en los próximos años. Todo lo sólido se desvanece en el aire y solo sobrevive una certeza: las cosas no volverán a ser como antes.

En este contexto, el 17 de enero de este año, Pablo Iglesias y varias docenas de personas pusimos en pie Podemos, una propuesta metodológica orientada hacia un único objetivo: llevar al ámbito político-institucional los grandes acuerdos que la sociedad española ha venido construyendo en las plazas y en las calles a lo largo de estos últimos tres años. El modelo político y económico anterior, el de la casta parasitaria, los recortes y la corrupción estructural, está agotado y no podrá volver, al menos con la forma en que hoy lo conocemos. La tarea que estamos abordando ahora es la de convertir esa potencialidad histórica en hecho material-concreto, esa ventana de oportunidad en camino de emancipación.

Movidos por la necesidad de cambiar las cosas, empezamos cambiando la forma de hacerlas. Construimos Podemos como método para recuperar la democracia, como herramienta al servicio de la gente y no desde un catálogo de propuestas. Pedimos el apoyo de 50.000 personas como condición previa para la constitución de la candidatura a las elecciones europeas y, en apenas 24 horas, 50.000 firmas avalaban la iniciativa. Propusimos la elaboración colectiva del programa electoral y miles de personas aportaron contenidos, debatieron y eligieron lo que hoy defienden nuestros europarlamentarios. Organizamos unas primarias ciudadanas y abiertas para confeccionar la lista electoral y logramos la mayor cota de participación registrada hasta esa fecha en primarias europeas. El 25 de mayo, contra el pronóstico de la mayoría de las encuestas, Podemos obtuvo el respaldo de 1.245.994 personas y cinco eurodiputados.

Dijimos que no pediríamos dinero a los bancos y no lo hemos hecho. Nadie puede ser independiente de quien lo financia. Por eso, conseguimos recursos para la campaña electoral solo a través de las aportaciones de la gente, con miles de transferencias de 10, 15 y 20 euros. En total, gastamos 80 veces menos de lo que el PP o el PSOE declararon haber gastado en sus campañas europeas anteriores.

Después de las elecciones de mayo, abrimos la primera etapa de nuestra construcción organizativa en el nivel estatal: la Asamblea Ciudadana Sí Se Puede. Tras meses de formulación de propuestas, debates y acuerdos terminaremos esta misma noche: a las 23.59 cerraremos el proceso de votación para la elección de todas las personas que asumirán responsabilidades en Podemos. Como hemos venido haciendo hasta ahora, toda la ciudadanía está invitada a participar y será la gente quien elija, a través de listas abiertas, a todos los miembros del Consejo Ciudadano y la Comisión de Garantías y, por supuesto, el secretario o secretaria general. Para poder votar, basta con registrarse en www.podemos.info y recibir un código de votación en el móvil. Algunos dirán que esto no cambia nada, que ya somos un partido como los demás, desconociendo que en Podemos todas las decisiones importantes las toma la gente a través de su voto y todos los cargos los elige -y los puede revocar- la gente con su voto. Nuestra sociedad considera ya un principio básico de la democracia someter al criterio ciudadano las decisiones fundamentales de una organización política. Pero para los viejos partidos se trata de una propuesta inasumible porque invalida a todas sus actuales cúpulas y cuestiona la supervivencia de los partidos tal y como los conocemos.

Hay quien dice que en la historia la gente solo se propone los objetivos políticos que realmente puede alcanzar, porque en realidad esos objetivos solo llegan a nacer cuando esa misma sociedad está gestando las condiciones para que se puedan lograr. Esto es, a mi juicio, lo que se ha materializado en los últimos 300 días. En un sentido histórico, Podemos ha logrado nacer porque ya se están gestando las condiciones para que pueda ganar. Podemos existe porque el 15-M, las Mareas, las Marchas de la Dignidad y la sociedad en general sembraron durante años las semillas de una herramienta así. Nos queda mucho camino por recorrer. Estamos todavía lejos de poder gobernar, pero nuestra propia existencia demuestra que ya han germinado las fuerzas con las que podemos, antes o después, cambiar las cosas de verdad.