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domingo, 31 de agosto de 2014

La idea de hombre, no data del Homo sapiens, ni de Felipe II, ni de Juan Carlos I. Es más reciente, actual, de hoy.

Gustavo Bueno, filósofo, para Blog de Juan Pardo.
Siempre es bueno recordar la historia reciente de otro modo, nunca será historia pasada. Para ello hay que mantener criterio propio –no historiador- . El cerebro no es algo selectivo e individual, en cambio la conciencia, sí; Por tanto, con prudencia, conciencia y “datos” se forma la historia reciente que es el brazo prolongado de todas las historias.
Dicen, se está escribiendo que han descubierto una secuencia de ADN mitocondrial de un hueso de Atapuerca" al que atribuyen 400.000 años. El "fémur XIII", lo llaman, y señalan que no es neandertal, sino que se parece al "hombre de denisova", en Siberia. Y que eso es lo que cambia todo; pero ¡si no eran humanos ninguno de los dos!
Somos expertos en crear intereses propios por creados. Hay mucho de gremial en la valoración de este hallazgo, lo que llaman ahora comunidades científicas solo son gremios. La distinción entre sociedad y comunidad. Pintan a la comunidad buscando la verdad. Como esas ridículas comunidades de la NASA o del CERN aplaudiendo determinados avances. Aplauden, sencillamente,  porque hay trabajo para otro año. Tal falta de autocrítica produce vergüenza ajena.
La ideología del culto a los huesos que recuerda a las excavaciones en las fosas del franquismo. Encontraron, por ejemplo, un cráneo al que denominaron "Miguelón", como el ciclista Indurain. Como si fuese el bisabuelo. Dijeron que "Miguelón" era el primer burgalés. Todo anacronismo. Y el primer español, y el primer europeo y... resulta que venimos de África".
En Atapuerca se propuso el "hombre antecesor"; pero, señores, si es antecesor no es hombre. Como lo del hombre primitivo: entonces es un salvaje, no un hombre.
En el Museo de la Evolución de Atapuerca te encuentras, en la primera planta, un tinglado vegetal que representa al cerebro humano, patrocinado por Ramón y Cajal; en la segunda planta, Miguelón y por aquí y por allá los nuevos profetas, como Bermúdez de Castro y Arsuaga, dando doctrina. Insisten en dos centros de interés, el cerebro humano y el genoma. Ahí creen que están las claves del hombre, pero no es así, de los huesos no se deduce qué es el hombre.
En Francia propusieron, en su día, que la paleontología humana era la ciencia de los cráneos enterrados en las iglesias. Latía una discusión sobre los orígenes galos, francos o romanos. Una pugna racista. En el fondo se peleaba por saber si la Revolución Francesa había sido cosa de galos o francos. Como con las fosas ahora del franquismo.
Analizando el ADN no se sabe cómo es el hombre en absoluto ¿eran humanos Gengis Kan y sus bárbaros, que lo destruían todo? O, ligado al indigenismo, ¿eran humanos los antropófagos que tiraban los cadáveres desde lo alto de las pirámides mayas y aztecas?.
En el siglo XVI se discutieron en serio estas cosas. Siguiendo a Aristóteles, dijeron que no, que eran sólo pre-hombres y que debían ser educados en el cristianismo para darles después la independencia política.
Por otra parte, "algunos alegan ahora la dignidad humana, pero eso ¿qué es? ¿tiene dignidad humana "Miguelón"? Esa idea aparece en el Renacimiento, en Italia, con Pico della Mirandola, y en España, pero ahí está funcionando, según mi tesis, discutible, la tradición católica de situar a los hombres por encima de los ángeles. Es el origen de la rebelión de los ángeles. Cuando se enteraron de que Dios Padre había elegido a una criatura mortal para encarnarse se rebelaron. Estar por encima de los ángeles parece un criterio sumamente teológico. Ya, pero políticamente la consecuencia es inmediata: si estás por encima de los ángeles no eres musulmán, no funciona ya el entendimiento agente. El hombre está por encima de los ángeles porque es Dios mismo por Cristo. La diferencia entre el cristianismo y otras religiones es total en cuanto a la significación del hombre. En todo caso, decir que el hombre existe desde la creación de Adán no es serio, porque ¿dónde localizas a Adán?.
Foucault es una invención del Renacimiento. Más aún, de España, con Veláquez cuando pinta "Las meninas". Dio su juego esa idea tan fantasiosa, cuando publicó "Las palabras y las cosas. El hombre es el lugar vacío donde se sitúa quien ve "Las meninas". Es el lugar del Rey Felipe IV. Esa idea es una herencia de Sartre y de Heidegger: el vacío y la nada. Foucault lo transformó en una imagen muy propia de los franceses; pero afina demasiado. ¿Colón o Alfonso X el Sabio no tenían una idea de hombre? El público, sin embargo, cae bobaliconamente ante las estupideces de los editores franceses.
La idea de hombre no es de ayer, que diría Foucault, pero sí de antes de ayer. Viene de Aristóteles: el "zoon politikon". Lo que cuenta son las sociedades políticas, que pueden reflexionar objetivamente sobre el resto. El error es ver el cerebro como algo individual y subjetivo, y de ahí deducir la conciencia. Y es falso vincularla al cerebro según el materialismo idealista de Schopenhauer: el yo no es el cartesiano sino el del cerebro. Por ahí aparecen los neurólogos asegurando que el cerebro lo controla el genoma. Pura mitología. No explican cómo el genoma actúa en el cerebro y el cerebro en la conducta. La única conexión brota en la Historia, no en la Prehistoria. El hombre reflexiona social y políticamente. No psicológicamente. Y en forma de conflicto, no de solidaridad contra terceros. Más aún, hablan de "Homo sapiens", pero precisamente lo discutible es la sabiduría. También el chimpancé "Sultán" muestra sabiduría en determinados ensayos.
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