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sábado, 30 de agosto de 2014

El sin sentido de gobernar a base de decretazos, barrunta grito de guerra.

Cuando un Gobierno necesita hacer reforma tras reforma para mantener su posición dominante y, hasta la fecha, todas empeoran el anterior estado del ciudadano, solo quedan dos hipótesis o han perdido el oremus o van a necesitar de escudos y garrotes judiciales para mantener su estatus.
El Ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, torpe como una mula, radical de derechas al servicio de la izquierda y científico de la corrupción; un día y sin que sirva de precedente tuvo una magistral  idea que en poco o nada beneficia al pueblo, solo a empresarios y banqueros que, en definitiva son los amos y señores de España. La bananera idea consistía en enemistar a jueces/fiscales conservadores con sus homónimos progresistas. Lo de bananera, sencillamente, obedece a que esta ingrata idea ya la pusieron en marcha, Chávez, Cristina KK, Lula, etc.
¿Qué fin persigue el Gobierno? Desestabilizar los razonamientos jurídicos –de  tribunal en tribunal- para que todos los decretazos, sin sentido, queden libres de cargas y gravámenes. No se puede gobernar en democracia con posiciones dictatoriales.
Todos recordamos cuando en período electoral, Rajoy,  dijo: "No daré nunca dinero público para ayudar a los bancos". Poco después de ganar las elecciones, tuvo que recurrir al rescate bancario europeo que ya ha dado 81.000 millones de euros a las entidades y una cifra incalculable en avales sin viabilidad, o sea, por RDL.  Así como la  Ley de "estabilidad presupuestaria", la figura de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal,  la reforma laboral,  la subida generalizada de impuestos con bajada de sueldos,  el recargo temporal de solidaridad en el IRPF, la reforma de las pensiones,  etc, etc. Medidas o reformas que si las hubiese plasmado en su programa electoral con obligatorio cumplimento, sin lugar a dudas, no hubiese obtenido mayoría absoluta.  
Todas las barbaridades que, a la ligera, he relatado solo tendrían un incombustible valor sentimental si no fuese porque en menos de tres meses, el Gobierno, se ha propuesto poner patas arriba la Constitución, para mí, sin posibilidades de éxito ya que, también, habría que modificar los 17 estatutos de autonomía. O lo que es lo mismo, poner de acuerdo, o llegar a un consenso con PSOE, IU, PNV, CiU, ER, CC y qué se yo.

En definitiva, Rajoy y sus lacayos están emulando al Virrey Arturo de Cataluña y sus vasallos. Aquí, hoy, en España  lo importante no es gobernar, sino ganar elecciones, aunque sea a punta de pistola. 
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