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martes, 27 de mayo de 2014

Pautas limitadoras de la vida. Aspirar o expirar. Guidelines limiting life. Vacuum or expire.

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El triunfo de Baco o los borrachos de Velázquez
Este y no otro es el mundo en que nos ha tocado vivir es un fraude propio.  Por ejemplo, sí condenan el asesinato de la exPta. de la Diputación de León,  Isabel Carrasco, por muchas de las reacciones que despertó, pero que políticos y bichos de  mal vivir  deben tomar buena nota. Nuestros mandos acreditan una insuficiente calidad de  vida democrática: la pérdida de derechos ciudadanos, la corrupción y el robo generalizados, causantes de la crisis, pero y sobre todo, la dialéctica entre la ciudadanía y el complejo político-financiero. Evidencias quizá populistas que forman parte del   colectivo imaginario.

El Triunfo de la muerte (Pieter Brueget)
Todo esto  subyace por exceso de  indignación o mutación en el discernimiento de la democracia, en España y buena parte de Occidente. De ser un cualidad de vida, fundamentada en  la participación exigente, supervisora,  en asuntos públicos y actividades no remuneradas, ha devenido en una forma de gobierno proveedora de bienestar, gasto público e instituciones financieras mediante, para una ciudadanía que se limita a votar y tributar. Un concepto que en España ha arraigado más que en otros países europeos. Y cuando el estado proveedor quiebra, el sistema se tambalea. Naturalmente, atribuimos su quiebra a la corrupción y a su supuesto saqueo, amplificados por la lucha político-mediática. Quizá nos falta conocimiento de la res pública. Seguramente no es ajeno a ello el que los españoles dediquemos a actividades cívicas siete minutos semanales, por una hora de alemanes y daneses.  Nuestra participación política se limita a votar, manifestarnos –práctica en desuso, mal vista incluso, en el septentrión europeo- firmar manifiestos y consumir selectivamente. Simultáneamente,  reclamamos influir, participar. ¿En qué? ¿Cómo? ¿Listas abiertas, como las existentes para el Senado, apenas utilizadas por el 10%  de los votantes? ¿Para qué, por qué tantos mítines vecinales a los que casi acude? ¿Estaremos ante lo que algunos denominan “ciudadanía desvergonzada en busca de la mamandurria”?
Posiblemente, reclamemos más empatía que participación. Percibir empatía, esperanza y ejemplaridad desde una clase político-financiera perceptora de inmerecidos privilegios. Pero en realidad lo que exigimos  es conservar y ampliar un bienestar causa de deudas soñadas o envidiadas que nos hacen rehenes de…los detestados “poderes económicos” , financiadores de sanidad, educación,… No somos plenamente conscientes de que los tiempos están cambiando. De la inversión demográfica. De la economía financiera incrementa al calor del dinero barato. Nos  resistimos a aceptar sus consecuencias. Reclamamos, con razón, reformas políticas porque el “sistema” ha  quedado  obsoleto. Clamamos por tributos a “los ricos” como bálsamo  iracundo. Tomemos como ejemplo a Francia. Quizá nos falta vivencia democrática. Participación. Conocimiento crítico. Pragmatismo. Política como arte de lo posible. Asumir el derecho colectivo a equivocarse. Sin pasar de la complacencia a la indignación. La combinación de antipolítica y populismo allana el camino a líderes incompatibles con lo democrático. Ya medio plazo, con el bienestar. Los resultados de las elecciones europeas son buena prueba de ello y no el tiempo, la fuerza nos desplazará de tanta envidia infundada
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