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domingo, 27 de abril de 2014

Sin salir de la 1ª comienza la 2ª parte de la crisis.

El  que obvie que el desastre económico de las tecnológicas viene acompañado de una segunda crisis con fortísimos recortes es un clon de Rajoy que debe pasar por salud mental.  La banca lo había advertido hace semanas y ahora lo ha hecho Bruselas. El agujero del fondo que garantiza nuestros ahorros en el banco con hasta 100.000 euros por titular y entidad puede agrandarse en los próximos meses. Esto pone en cuestión la función que tiene este mecanismo como red de seguridad en caso de que algún banco como el Sabadell y su “grupo”  tenga de nuevo problemas. El fondo es la pieza clave del sistema de garantía de depósitos y tiene también una segunda función, reforzar la solvencia y funcionamiento de una entidad en dificultades. ¿Quién garantiza al fondo? Ahora resulta que la deuda de la CAM adquirida por el Sabadell, supera el doble y mitad de lo en principio auditado. Por ejemplo Solvia, inmobiliaria Del Bando Sabadell y dirigida por antiguos irresponsables de CAM, compraba inmuebles por valor de 175.000 euros y a los seis meses los vendía por 15.000 euros ( Caso C/Jazmin, 2 Zurgena y 4117 más detectados por el centro de control y seguimiento del Banco España)
Estos últimos días,   las tecnológicas acaparan  toda la atención de los mercados. Avalancha de salidas a bolsa, revalorizaciones fulgurantes en algunos debuts en el parqué, operaciones de compraventa y fusión incesantes con resultados convincentes en algunos casos, cientos de startups lanzadas frenéticamente en nuevos proyectos, financiación abundante y uso masivo y creciente de todo tipo de dispositivos por personas de cualquier rincón del planeta.
Este exacerbación ha provocado las primeras voces de alarma en algunos analistas. Estamos de nuevo ante una burbuja tecnológica como la vivida 2000/2002. Está claro que estamos ante una nueva burbuja, mi única duda es cuánto puede seguir engordando y qué o quiénes la pueden pinchar.
La tesis de Einhorn va calando en Wall Street. La sensación de que en la actualidad algunos títulos y subsectores tecnológicos están sobrevaluados, incluso después de las recientes caídas en el índice Nasdaq, la tienen muchos otros.
"Algunas compañías tienen valorizaciones astronómicas" en la bolsa de Nueva York, "Esto es bastante problemático porque implica que algunas tecnologías del futuro que ni siquiera fueron probadas tienen un valor de miles de millones de dólares", por ejemplo:
La ya cadáver, Facebook está valorada en unos 150.000 millones de dólares actualmente, a pesar de que desembolsó sumas exorbitantes para comprar la aplicación WhatsApp  (19.000 millones de dólares) y la compañía especializada en realidad virtual Oculus VR (2.000 millones). A pesar de una caída de cerca del 20% en las últimas semanas, el valor del título de la red social sigue estando un 50% por encima que el de Boeing. O sea, su PER debería estar por debajo del triple del actual.
Los últimos resultados, con crecimientos del beneficio superiores al 80% sobre todo, procedentes de los teléfonos móviles vuelven a poner algo de sentido a la realidad bursátil y sobre todo al potencial de empresas de este tipo. Otra de las grandes tecnológicas, Apple, en su segundo trimestre del ejercicio fiscal anunciaba ventas de iPhone mayores de lo previsto que impulsan su cifra de negocios respecto a un año atrás desbaratando los pronósticos que preveían el primer retroceso en más de una década.
Como no, Twitter, también está en el ojo del huracán. La acción cayó cerca de un 40% desde su valor máximo del año pasado, pero la compañía está valorada en 25.000 millones de dólares, aunque nunca dio ganancias.
El problema no solo está en las valoraciones. Algunas ofertas de compra parecen disparatadas. La aplicación de mensajes SnapChat rechazó una oferta de 3.000 millones de dólares de Facebook, mientras que, dentro del mismo área, Viber fue vendida por 900 millones de dólares al japonés Rakuten. Suma y sigue.
El banco de negocios Goldman Sachs no cree tampoco en la burbuja. En general los que la niegan consideran que las valoraciones no son tan altas, la actividad de salida a bolsa no es tan frenética, las subidas de más del 100% en el primer día de cotización se pueden contar con los dedos de una mano y la financiación de capital de riesgo no está explotando como lo hizo hace quince años. Pero bien es cierto que generalmente sólo después de que una burbuja estalle nos damos cuenta de que estábamos en ella.
Aunque ya han pasado quince años, los efectos de la primera burbuja todavía resuenan en la memoria de muchos españoles. En nuestro país la crisis tardó más en llegar pero lo hizo con efectos igual de devastadores que en EEUU.

Justo un año después de que se desatase la crisis en Wall Steet, Jazztel caía un 16% en pocos minutos después de que un accionista se deshiciese de todos sus títulos. El icono del auge y caída de las punto.com en España es Terra, que cerró el círculo de la burbuja en España en julio de 2005 tras seis años de polémica andadura. Terra salió a Bolsa el 17 de noviembre de 1999 a un precio de 11,81 euros y cerró ese mismo a 37, lo que supuso un avance del 184,61%. Los máximos, cerca de los 140 euros, se dieron, curiosamente, en febrero de 2000. En su exclusión de bolsa, las acciones fijaron su valor en 3,04 euros y la liquidaron por 2. ¿Volveremos a vivir algo parecido? Ni lo dudéis. Aquí todos estamos a su entera disposición. Si fracaso el comunismo, tanto o más lo hará el capitalismo por el virus de la corrupción.
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