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miércoles, 31 de julio de 2013

Cataluña, no me hables; al menos, así




 De José Pardo Martínez.(Liberal)
Yo, que por desgracia, tengo que vivir, de momento, en Cataluña, a veces me pregunto ¿Seré el paradigma de la desdicha o, simplemente,  tengo más paciencia que Job? Si hace unos años con el tripartito en el poder era bochornoso. Pero solo económicamente. Ahora con el garrulo de Ezquerra cuyo nombre me reservo para no hacerle publicidad gratuita  y el mentecato de Arturo Más, sencillamente, es para vomitar. Afirma el portavoz del garrulo en Madrid, refiriéndose a una carta enviada por Arturo Mas al tirano presidente del Gobierno,  su alteza por alto que no por real, «Es la puesta de largo de Cataluña, una entrega de credenciales ante España y el mundo» y añadía: «Estamos maduros para decidir nuestro destino». Después de hablar de plantear una consulta de autodeterminación, el Gobierno de la Generalitat, de acuerdo con su estrategia política habitual, pide inmediatamente más ayuda económica: solicita al Fondo de Liquidez Autonómica 325 millones de euros más, con lo que esa comunidad autónoma pasaría a recibir 9.398 millones, más del 40 % del total del fondo. Ojo¡ se estaba refiriendo a la independencia ¡manda huevos¡
O Arturo Mas es tonto o yo supero a Job en paciencia y en perdones, porque supongo que ambos animales bípedos saben, perfectamente, que la  Constitución dice: La soberanía nacional reside en el pueblo español. No ignora tampoco que Cataluña, siendo una nacionalidad histórica, no es más que una comunidad autónoma que junto con las dieciséis restantes constituyen los entes territoriales que conforman nuestro Estado. Y es consciente asimismo de que si puede hacer cualquier planteamiento político y hasta peticiones de ayuda económica en nombre de Cataluña no es porque tenga otra legitimidad que la que le viene de la Constitución. Arturo  Mas habla en nombre de Cataluña porque es el presidente de esta comunidad autónoma, elegido de acuerdo con el procedimiento electoral que hunde sus raíces en nuestra Carta Magna o Constitución de España.
Si lo que antecede es así, ¿por qué este ciudadano español -sin que importe lo que se sienta, porque es, aunque no lo desee, un español- nos da tanto la vara al resto de los sufridos españoles? ¿Hay alguna razón, como no sea un extraordinario ejercicio de paciencia, para que los demás tengamos que aguantar una y otra vez sus planteamientos ilusorios y sus amagos táctico-económicos de secesionismo? ¿Cómo es posible que un ciudadano en pleno uso de sus facultades mentales no sienta vergüenza al decir que la carta de Arturo Mas supone «una entrega de credenciales ante España y el mundo»?
En España y mientras no se reforme  la Constitución, las secesiones como en este caso la catalana deben ser aprobadas  con el voto favorable de la mayoría del pueblo español y que yo sepa el pueblo español, de momento, lo conforman los Melilla, Zaragoza, Teruel, Pontevedra, Gerona, Huesca, Ciudad Real, Sella y hasta los de Zurgena con triple voto ya que tenemos tres alcaldes y ocho lacayos. De modo que se dejen de meter presión porque al “poco inteligente” ya presionado y con razón, Mariano Rajoy, le pueden engatusar. Pero al Estado de derecho en una cuestión tan “gorda” no.  De modo que se vayan dejando de sueños  de independentismo y se pasen, aunque sea a los eróticas que para independizarse TENEMOS QUE VOTAR TODOS LOS ESPAÑOLES, no solo los catalanes.
Iba a dar clases de catalán, pero como diría mi padre, que aprendan  ellos antes polaco, chino y arameo.; rece cada  proindependentista, 10.000 credos y 100.000 padres nuestros que cuando terminan, tampoco voy a aprender catalán. Después de todo ellos dicen ser  los más laboriosos e inteligentes de España, así nos va y peor les va. En el peor de los caso me tendré que ir a mi cortijo en Zurgena que bastante lo echo de menos.Dice mi Chacha, tía, que los catalanes son cada vez más raros y yo le digo que en los crucigramas, raro es escaso, inédito; escasos de neuronas e inétitos de pensamiento, palabra y obra.
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