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viernes, 28 de junio de 2013

El sistema, contra España.



En España, nadie confía en las instituciones. La democracia esta cuestionada desde la A a la Z. El descrédito de los partidos, del Gobierno, de la Monarquía,  de los sindicatos, del Parlamento, de las organizaciones empresariales, de los legisladores, etc; sencillamente es alarmante: El hecho de que más del  80% de los españoles no confíen en la justicia es hasta sospechoso. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inspira poca o nula confianza al 85 % de los ciudadanos; el líder de la oposición, Rubalcaba, a cerca del 90 %. El paro es la gran preocupación de los españoles, pero la corrupción y los propios políticos van a continuación. El panorama es desesperanzador, doloroso, yermo, triste muy triste. Un Gobierno rendido, humillado a la espera de que Bárcenas "cante". Hasta hace unos días, no se les veía preocupados aun admitiendo no tener soluciones para aminorar las cifras del paro, negando toda esperanza en esta legislatura a 6,2 millones de desempleados y se limita a pedir paciencia mientras prosigue con su implacable austericidio prescrito desde Alemania. Una oposición a años luz de ser alternativa. Los tres poderes absolutamente desprestigiados. La reforma del elefantiásico Estado autonómico siempre pendiente. Pero ni en esta situación de emergencia nacional se vislumbra la posibilidad de un gran pacto de Estado. Pesan más los intereses partidistas. Los datos del CIS tendrían que sacudir los cimientos de nuestras apoltronadas clases dirigentes. No son los españoles los que se han vuelto antisistema, sino el sistema el que se ha revuelto contra los ciudadanos. ¿Hay alguien ahí? ¿A qué esperan, a que haya una explosión social?. Rajoy, Mariano, ¿A qué juega? 
Hay dos tipos de dictadores: Los impuestos y los elegidos, en España, también se les llama políticos. 

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