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miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Por qué, en Colombia, es tan difícil ascender de estrato social?

Las deficiencias del sistema educacional colombiano dificultan la movilidad social (Hugo Pardo Kuklinski - Flickr)Las deficiencias del sistema educacional colombiano dificultan la movilidad social (Hugo Pardo Kuklinski - Fli …La Constitución colombiana promete "los mismos derechos, libertades y oportunidades" para todos los nacidos en ese país. Ese texto, con diferentes o las mismas palabras, preludia otras cartas magnas. Y lo sabemos: ninguna cumple cabalmente la promesa. Pero en sociedades tan desiguales como la de ese país suramericano, la equidad parece menos alcanzable porque el ascensor social está roto.
Dicho de una manera simple: quien nace en familia pobre, morirá pobre. Solo la muerte, a cuyo veredicto nadie escapa, igualará al desafortunado y al pudiente. Más que sobre una fatalidad, esos destinos se levantan sobre un sistema educacional deficiente. En la subida hacia la enseñanza superior se pierden millones de talentos, se tuercen millones de vidas.
Sociedad inmóvil
"Colombia es un país relativamente inmóvil", sentencia un reciente estudio de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. La frase no describe una condición literaria, sino el reducido flujo de personas de bajo nivel económico hacia las capas superiores de prosperidad.
El título de la investigación anuncia la clave de esta inmovilidad: “La lotería de la cuna: La movilidad social a través de la educación en los municipios de Colombia”. La suerte determina entonces en gran medida el futuro. La igualdad de oportunidades prometida por la Constitución queda en letra muerta ante el azar del sorteo.
Colombia acopaña a Costa Rica y Brasil como los países más inmóviles en América Latina (AFP | Diana Sánchez)Colombia acompaña a Costa Rica y Brasil como los países más inmóviles en América Latina (AFP | Diana Sánchez)"Si bien Colombia ha mejorado y la movilidad social ha aumentado, aún sigue siendo un país en donde las condiciones iniciales, particularmente las condiciones educativas de los padres, marcan fuertemente el destino de los individuos”, afirma el reporte. Una madre que apenas terminó el nivel primario difícilmente verá a sus hijos graduarse en la universidad.
La geografía también marca el rumbo. La investigación menciona la diferencia marcada entre Bogotá, cuyo índice de movilidad se acerca a los mejores de América Latina, y el Pacífico colombiano. "Casi que se podría afirmar que un niño en el Pacífico cuya madre alcanzó solo primaria está condenado con una probabilidad del 99 por ciento a nunca alcanzar ser bachiller", ejemplifica el texto.

La “inmovilidad” colombiana no debería sorprendernos. El país clasifica entre los más desiguales del planeta. Ambos factores se alimentan y engendran un círculo vicioso donde la pobreza se perpetúa

La falta de movilidad social perpetúa la pobreza (Alejandro Bustamante Campillo - Flickr)
La falta de movilidad social perpetúa la pobreza (Alejandro Bustamante Campillo - Flickr)En las escuelas se pierde (o se gana)

De acuerdo con el mencionado estudio, uno de los graves problemas del sistema educativo colombiano es "la pérdida acumulada de los estudiantes que provienen de contextos más vulnerables.” Apenas el 11 por ciento de ellos acceder a la educación superior. La mayoría abandona el colegio antes del noveno grado.
La deserción escolar abunda en justificaciones. La guerra que ha erosionado a Colombia durante medio siglo es una de las más prominentes. Pero al margen de las condiciones económicas de las familias o el contexto político, la raíz del sistema fomenta la desigualdad. La brecha de calidad entre las escuelas públicas y las privadas prácticamente condena a una educación mediocre a los nacidos en cuna humilde.
Expertos en el tema consideran que para “mover” a la sociedad colombiana el Estado debería invertir en fortalecer la educación pública. La ex senadora Cecilia López Montaño lo explica de esta manera: “Y es la educación pública de buena calidad, la que permita que los sectores pobres y de clase media baja, puedan romper, por lo menos, alguna de las innumerables barreras a las que tienen que enfrentarse, en un país donde se discrimina por sexo, raza, estrato, rural o urbano, etc.”
La elite política del país suramericano debería pensar seriamente en el problema de la “inmovilidad”. Y no por la romántica (pero inútil para un político) aspiración a hacer cumplir la promesa constitucional de ofrecer las mismas oportunidades a todos. “Es la economía…"
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