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martes, 15 de febrero de 2011

La "Ley Sinde" catapulta a la SGAE por encima del Poder Judicial.


"LEY SINDE" o las putas al poder que los hijos ya están.
 De sobra son conocidos los desatinos del Gobierno que preside, Zapatero, aunque en este último más conocido por la LEY SINDE, concurre el agravante de “mala leche” quiero pensar que por ignorancia, solo para afianzar el incomprendido término de "Ley de Economía Sostenible". Como que nadie, incluso sus propios ministros, comprendían  el significado de dicho término y siendo norma generalizada de la banda socialista no comprender sus errores salta esta genocida del cine español que poco o nada había hecho para rusticar “su sueldo más IVA” cuyos apellidos son González Sinde y cataclás, nos endosa “El SINDE”, González sería un bulgarismo.

También está en fase de extinción la profesión de encalomador y nadie subvenciona o protege esta, antes demandada profesión; entre otras cosas por que a las vacas ya no les endilga el toro, la tecnología ha descubierto que las vacas, se “preñan” con una jeringuilla, ahora debería demandar los derechos de autoría “el pajillero del toro” ¿verdad? Pues, no; este no pijotea con la ceja, ni su sindicato los amotina e incluso no tiene epígrafe de actividades.
 Hasta hoy, el concepto de propiedad intelectual incluye las Obras del intelecto y el arte, las patentes, los modelos de utilidad, el diseño industrial, los emblemas de origen y fuente, marcas, nombre comercial y título, derechos de autor, Topografía de Circuito Integrado, tipos de nuevas plantas, biotecnología, tecnología genética, programas de computación, bases de datos, nombre de campo, know- how y todos los secretos comerciales. En otras palabras, la diferencia entre el Acuerdo de París de 1883 con relación a la protección de la propiedad intelectual y el Acuerdo de Berna de 1886 con relación a la protección de las obras literarias y artísticas ha desaparecido y el concepto de propiedad intelectual ha comenzado a remarcar ambos de forma amplia. Se observa además en los tratados internacionales firmados recientemente que esta diferencia ha desaparecido.
Las leyes determinaron de antemano los derechos que son objeto de derechos intelectuales. Para que se acepte un derecho como derecho de propiedad intelectual y surja un beneficio para su protección, se debe reglamentar en la ley. En otras palabras, el principio del numerus clausus es válido en el campo de la propiedad intelectual.
Las obras del intelecto y del arte es el campo de propiedad intelectual más antiguo en su desarrollo histórico. Sin embargo, la idea de protección apareció después de la Revolución Francesa. El derecho sobre las obras del intelecto y el arte busca promover la producción de obras de arte, ya sea de pintura, música o literatura, desde libros a cuadros, de películas a discos y software. Los sistemas de obras de arte y del intelecto proporcionan no sólo los derechos pecuniarios, sino además los derechos morales para reclamar la propiedad de la obra y para prevenir cualquier distorsión o alteración en la obra que dañe su fama. Para que una obra sea objeto de la protección de los derechos de autor, debe ser original y notable en cierto modo. Incluso aunque el dueño de la obra se convierta en el propietario de los derechos de autor en el momento de completar la obra, algunos sistemas de registración que proporcionan beneficios adicionales se encuentran vigentes.
La protección de los derechos de autor que dispone derechos exclusivos para el propietario de la obra por un período de tiempo generalmente es válida desde la creación de la obra hasta 50 o 70 años con posterioridad al fallecimiento del propietario. Los derechos de autor dan al propietario el control sobre algunos usos de su obra. El propietario puede disponer o restringir estos usos, incluyendo la duplicación, distribución, locación, registración, ponerla en el dominio público, su difusión por radio o televisión y su traducción o adaptación.
En algunos países, el propietario de la obra no tiene el derecho de evitar determinados usos, pero tiene el derecho de demandar el cobro de una cantidad por tal concepto. Existen algunas excepciones a través de las cuales el público se puede beneficiar de la obra sin pagar una cantidad o mediando el permiso del dueño en algunos países. Un ejemplo de esto son las citas limitadas para fines explicativos o educativos.
 Dice que para el cierre de una página WEB es necesaria la autorización de una comisión judicial, por supuesto que serán miembros de la Sociedad General de Autores, no siendo necesaria su resolución. ¡Manda huevos¡ Las SGAE´s -artistas fracasados y músicos arruinados- dictaminando sobre “violaciones” de derechos fundamentales e incluso constitucionales.
Juan Pardo.
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